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Jueves, 21 de Junio de 2018

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Arte y Cultura

El artista español es un innovador en el arte digital

El desafío de pintar con los dedos: Jaime Sanjuan se gana la vida pintando desde un iPad

El desafío de pintar con los dedos: Jaime Sanjuan se gana la vida pintando desde un iPad
Jaime San Juan dice que "aunque al principio pintaba en iPad como vía de escape, pronto llegaron las primeras oportunidades laborales" - Foto: zgrados.com, Periódico de Aragón
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  • Applesfera
  • Miércoles, 21 de Febrero de 2018 a las 12:42 p.m.

"Pinto en digital, hago una sola copia, y eso es lo que vale. Más o menos como un cuadro analógico. Menos, pero bueno"

Nacido en Zaragoza, Jaime Sanjuan de 36 años se licenció en Bellas Artes y luego inició estudios doctorales. Le tomó todo de sorpresa junto al inicio de la crisis económica en España, una situación que lo forzó a dejar de practicar la pintura, su pasión.

En su cumpleaños número 30, en una época de becas y trabajos de corta duración sin relación alguna con su educación, Virginia, su pareja le obsequió un iPad 2. En aquel tiempo dejaba su hogar a las seis de la mañana y retornaba a las diez de la noche, lo que ocasionaba que no tuviera tiempo libre o motivación para pintar.

“No toqué un pincel en seis años”, el iPad contaba con la aplicación ProCreate, que sigue siendo un instrumento de trabajo para él.

La pintura con óleo conlleva gastos bastante elevados. En el salón de una casa no se puede pintar con ese material, hace falta un estudio, que necesita pagarse con un alquiler, lienzos, materiales, pintura y espacio dónde ir. Al almacenar las obras con el iPad, esos problemas desaparecían.

Años antes, Jaime probó pintar con una tablet. Pero no con un iPad, sino una tablet de diseño gráfico conectada a un ordenador. "No me convenció esa sincronía. Pintas en horizontal y lo ves en vertical". Con el iPad quedó convencido para pintar a modo de escapatoria mental.

La evolución del iPad marcó las posibilidades técnicas para Jaime. El primero que tuvo, el iPad2, tenía una resolución de pantalla de 1024 x 768 píxeles. Con él, podía imprimir sus pinturas en tamaña A4 a 300 ppp. Interpolando a 200 ppp podía llegar a tamaño A3, pero no más. Del 2 pasó al iPad4, luego Air, luego al Pro de 9.7" y finalmente al Pro de 12.9". Ahora puede imprimir pinturas en A1 a 300 ppp, incluso en A0 si interpola, sin que se note la pérdida de calidad. "En fotografía se notaría, en pintura apenas".

"Al principio no me gustaba la idea del iPad grande para pintar, por eso mi primer Pro fue el pequeño. Tenía miedo de que me fuese incómodo. Ahora me parece un acierto absoluto".

¿Cómo haces para pintar con los dedos en un iPad, sobre todo, por qué no usar un Apple Pencil?

"Juego mucho con el zoom. Primero hago un dibujo esquemático con el zoom al 100% para saber dónde irá cada elemento. Luego hago zoom y empiezo a dibujar con algo más de detalle. Cuando paso al pintado, cada uno de los elementos los pinto de un color plano, y luego hago muchísimo zoom para ver solo ese elemento en pantalla, al 800% o 900%. El pincel que más uso es uno que solo ocupa un pixel."

De las cosas que más valora de pintar en iPad es la posibilidad de bloquear el canal alfa que permite manipular o controlar la imagen. "Bloqueo pixeles con cierta información, y eso hace que ya no pueda pintar en la zona transparente, o que pueda pintar sin salirme. Es una ventaja respecto al óleo". Asimismo, el uso de capas que le dejan alterar la composición del cuadro y mover elementos si no le convence su emplazamiento.

Aunque al principio pintaba en iPad como vía de escape, pronto llegaron las primeras oportunidades laborales. Una web publicó una noticia de su caso y empezó a "recibir llamadas muy raras de varios países", como la de una empresa de Lituania, que le ofreció probar su app de pintura para dispositivos móviles. "Estaba muy bien pagado. Muy muy bien. Con dos semanas de trabajo pude vivir seis o siete meses".

Posteriormente llegó otro trabajo, muy bien pagado, desde una empresa de California. Hoy, varios años después, Jaime considera que tuvo "mucha suerte". Llegó un momento en el que Apple también se puso en contacto con él.

La primera duda que aparece al hablar de la venta de arte digital es el componente de la exclusividad. Mientras que de un óleo solo existe esa copia, de una obra digital se pueden realizar copias infinitas. Jaime comenzó a adoptar el formato del grabado, hacía ediciones limitadas de sus obras. 25 copias de cada una, algo que en la técnica del grabado es muy poco frecuente. Quiso ajustar. Empezó a exponer en algún museo, cuando debutó en una galería tuvo una conversación con el galerista, que le hizo cambiar de rumbo.

Si de cada cuadro sacas veinticinco copias, eso son miles de horas de arte. Cuando llegues a veinticinco años trabajando, serán decenas y decenas de miles. Entonces no valdrán nada.

Luego de esas palabras, pasó a hacer cinco copias de cada obra" para llamar la atención del mercado de coleccionismo”. Le dijeron que la gente demanda exclusividad, y de ahí pasó a hacer una sola copia. "Pinto en digital, hago una sola copia, y eso es lo que vale. Más o menos como un cuadro analógico. Menos, pero bueno".

Esa ha sido, según Jaime, la única herramienta que ha podido encontrar para que galerías y coleccionistas se sientan cómodos. "Sienten que ya tienen esa pieza, que ya es suya". Pero el artista no está convencido del todo de que sea la mejor solución. "Yo no estoy vendiendo el original. Vendo una copia única del original. El original es un archivo de unos y ceros, pero es la única solución que se me ocurrió para insertar el arte digital en el mercado de arte".

La fotografía digital se adaptó al grabado con ediciones limitadas de 50, 100, 200 copias y el grabador destruía la plancha. En fotografía analógica, se supone que el fotógrafo destruía el negativo. En pintura se ponen pegas, pero según Jaime, "la pintura digital ha llegado para quedarse".

Su trabajo pictórico comenzó con cuadros fotorrealistas, pero se dio cuenta de que era "un error terrible", ya que lo máximo que puede conseguir una pintura digital hiperrealista era un archivo JPG idéntico a la foto. En analógica existe un lienzo físico, "un Antonio López". Pero en digital se tiene "un archivo que no se diferencia de la foto".

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