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Domingo, 22 de Abril de 2018

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Arte y Cultura

Trabajaba en una novela que llevaría por nombre "El triunfo de las mujeres"

Falleció el escritor itinerante: Sergio Pitol emprendió su viaje eterno

Falleció el escritor itinerante: Sergio Pitol emprendió su viaje eterno
Pitol: escritor itinerante, políglota y traductor - Foto: siempre.mx
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  • Jueves, 12 de Abril de 2018 a las 6:33 p.m.

El escritor, traductor, diplomático, viajero, promotor de la literatura universal y ganador del Premio Cervantes de Literatura 2005, murió a los 85 años de edad

El escritor mexicano Sergio Pitol Demeneghi (Puebla, 1933), Premio Cervantes de Literatura 2005, falleció este jueves en su vivienda de Xalapa, capital del oriental estado de Veracruz.

Autor de obras escritas en español y traducidas al italiano, ruso, inglés, húngaro, chino, polaco y árabe, Pitol padecía afasia primaria progresiva, una enfermedad que en el último año le dificultó hablar, además de que su movilidad era limitada por su avanzada edad.

El autor de las novelas El desfile el amor (1984), Domar a la divina garza (1988) y La vida conyugal (1991), entre otras muchas obras, pasó sus últimos días en su casa del centro de Xalapa, una vivienda poblada por su colección de 12.000 libros que dispuso donar a la Universidad Veracruzana tras su muerte. Justo cuando comenzó su enfermedad trabajaba en una novela que llevaría por nombre El triunfo de las mujeres.

Todas sus obras las escribió a mano y en papel, porque siempre consideró que el lápiz era una extensión de su brazo y de sí mismo, con la que transmitía todas sus emociones.

Foto: El Universo

Durante parte de su vida lo acompañaron "Homero" y "Lola", dos enormes perros que el escritor acogió y sacó de un refugio de animales. Y los rostros de aquellos que fueron sus amigos y de escritores que influyeron en su vida aparecían en su despacho. León Tolstoi, Oscar Wilde, Antón Pávlovich Chéjov, Franz Kafka, Juan Rulfo, Alfonso Reyes, Manuel Pedroso, Carlos Monsiváis, Gabriel García Márquez y Juan Villoro, solo por mencionar algunos.

Transgredió géneros con literatura impregnada de locura

El escritor mexicano Sergio Pitol Demeneghi fue un viajero incansable, capaz de transgredir géneros literarios y de crear una literatura cosmopolita impregnada por un "tono de locura" con el que apelaba a la libertad como valor supremo del ser humano.

Huérfano a los cuatro años, fue criado por su abuela y heredó de ella su pasión por la lectura en la comunidad azucarera de El Potrero, habitada por una colonia de italianos nostálgicos con un pasado mejor ubicada en el estado de Veracruz.

A los 12 años, cuando había devorado ya la obra de Julio Verne, Robert Louis Stevenson, Charles Dickens y León Tolstoi, se trasladó a la ciudad veracruzana de Córdoba antes de emigrar a la capital del país en 1950 para estudiar Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Allí coincidiría con algunos de sus grandes amigos, entre otros el escritor Carlos Fuentes y el exiliado español Manuel Pedroso, a través del cual se acercó a la literatura y obra de Alfonso Reyes y la pintura de Diego Rivera, que le impresionarían. En 1958, por sus participaciones en la revista Estaciones, trabaría una honda amistad con los también escritores Carlos Monsiváis y José Emilio Pacheco.

En 1961 saldría a vivir fuera de México durante un lustro, un periplo que le llevaría a Roma, Londres, Varsovia y Pekín, y años más tarde a París, Budapest, Moscú o Praga.

Su primer viaje a Italia fue decisivo: "Cuando me fui de México pensé que apenas podía entender y escuchar algo, pero en el momento que pisé Roma tal parece que los oídos se me abrieron". Siempre recordaría la influencia de aquellos años: "Yo viví en el exilio maravillosamente. Me enamoré de ciudades como si fueran seres humanos", llegó a decir.

Foto: El Universal

Escritor itinerante, políglota y traductor, exiliado por voluntad propia durante casi tres décadas, Pitol consideró "imprescindibles" esos viajes que le acercaron a tradiciones literarias poco conocidas en el mundo hispano de entonces, sobre todo las de Europa del Este.

Su técnica literaria era muy particular: "Mi método de trabajo no me permite la menor invención, tengo que conocer a los personajes, haber hablado con ellos para poder recrearlos. No puedo describir una casa en la que no he estado".

Narrador, ensayista, autor de memorias, crítica y crónicas periodísticas, en sus primeros años estaría influido por Jorge Luis Borges y William Faulkner, y por Virginia Woolf y E.M. Foster en su etapa viajera posterior. Posteriormente estaría influido por Mijail Bajtin y el mundo del carnaval antes de lanzarse a una etapa final dominada por la disolución de los géneros y cánones literarios a partir de la publicación de una de sus mejores novelas: "El desfile del amor" (1984).

"Casi todas mis novelas tienen un tono de locura", admitiría Pitol, entendida esta como la creada por Cervantes para eludir la censura del Siglo de Oro y reivindicar una libertad plena. Además reconocería que los intelectuales españoles exiliados en México como María Zambrano, José Bergamín, Luis Cernuda y José Moreno Villa marcaron su modo de escribir y representaron una influencia fundamental en su obra.

En diciembre de 2005, tras conocer la concesión del Premio Cervantes, diría que ese reconocimiento era lo mejor que le había ocurrido en su vida literaria.

Entre los galardones que recibió destacan el Premio Herralde de Novela con El desfile del amor, el "Juan Rulfo" de la Feria del Libro de Guadalajara (FIL) (1999), el Xavier Villaurrutia (1981), y el Nacional de Literatura (1993).


Con información de EFE

http://www.contrapunto.com/noticia/suspiros-y-galletas-dulce-antojo-coloniero-103816/