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Lunes, 25 de Septiembre de 2017

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La Policía Nacional Bolivariana disparó bombas y perdigones al templo católico

"Esta es la casa de la gente", dice el párroco de La Florida que resguardó a manifestantes

- Fotos: Jonathan Lanza
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  • Luisa Salomón | @LuuSalomon
  • Martes, 11 de Julio de 2017 a las 1:13 p.m.

El párroco intentó dialogar con la PNB, y mientras les pedía calmarse para bajar la intensidad de la represión, uno de ellos lanzó una bomba lacrimógena hacia la iglesia por encima del sacerdote

Fueron cuatro horas de enfrentamientos en los alrededores de la Iglesia Chiquinquirá, el templo católico ubicado en el principio de la avenida Andrés Bello en La Florida, que este lunes recibió bombas lacrimógenas y ataques de la Policía Nacional Bolivariana contra los manifestantes que participaban en el trancazo convocado por la oposición.

Carlos Caripá, párroco de esta iglesia de la parroquia San Judas Tadeo, relató que desde la mañana los vecinos de la zona se concentraron para protestar en contra del gobierno y tomaron la Iglesia como refugio cada vez que se acercaban efectivos de los cuerpos de seguridad a intentar reprimir e impedir el cierre de las vías.

"La gente estaba aquí en la esquina con la protesta y ¿para dónde corre la gente? Va a correr es para acá", explicó el sacerdote.

Video: @TomasGuanipa

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El estacionamiento de la parroquia estaba un poco cerrado, pero permitían el paso de los manifestantes que buscaban refugiarse. La Guardia Nacional Bolivariana fue la primera en pasar, pero más allá de intentar quitar los obstáculos, no hubo mayor enfrentamiento. El problema vino más tarde, cerca de las 2 de la tarde, con la llegada de la Policía Nacional Bolivariana.

"La policía ya fue otra cosa más fuerte", relató el párroco. "Comenzaron a atacar a la gente en varias oportunidades. La gente salía y entraba a la casa (la iglesia) para protegerse", comentó.

Los manifestantes, en su mayoría señoras y vecinos del área, insistían en reponer los obstáculos que la policía removía de la avenida. El trancazo era por 10 horas, y sin importar cuántas veces tuvieran que correr, volvían a bloquear los accesos para mantener su protesta.

Con cada paso, los PNB actuaban de forma más violenta, incluso contra el templo. Caripá decidió salir para mediar y pedir a los efectivos policiales que dejaran de atacar con tanta fuerza, pues los propios uniformados comenzaron a lanzarles objetos a los manifestantes que ya estaban dentro de la iglesia. También hubo denuncias de que disparaban hacia los edificios de la calle Negrín.

Aunque está dispuesto a apoyar y refugiar a los manifestantes, el párroco fue muy claro con ellos: desde el templo no pueden enfrentar ni generar problemas, y así lo cumplieron.

Para calmar los ánimos, el propio párroco se acercó a los policías en los portones, les ofreció bajar los ánimos.

"Ellos comenzaron a lanzar bombas a la casa, yo de hecho salí y les decía que respetaran un poco, que la gente no estaba haciendo nada malo, pero uno estuvo sacándola delante de mi e incluso la tiró por encima de mi, ahí en la puerta del estacionamiento hasta que cayera en la casa", relató.

Foto: @TomasGuanipa

"Se venían tratando de entrar. Yo creo que estando aquí yo no se atrevieron a más. Creo yo, aunque me parece que no estaban respetando a nadie", agregó.

No es la primera vez que tienen enfrentamientos, la semana pasada, en otro de los trancazos previos que realizó la oposición, también fue atacado el templo, y una bomba lacrimógena impactó en uno de los vitrales laterales de la iglesia. En la entrada para personas con discapacidad por días quedaron las marcas de quemada donde impactaron los cartuchos de las lacrimógenas.

A pesar de ello, la iglesia permanece abierta y refugia a quienes participan en la protesta.

"Es que es la gente que viene a misa. Yo vivo aquí y conozco a mis vecinos, yo conozco a la gente. Yo no voy a dejar que a la gente la acribillen allá afuera (...) Esta no es mi casa, esta es la casa de la gente", explicó Caripá.

Con el paso de la tarde aumentó la tensión, y al grupo de señoras y vecinos comenzaron a unirse jóvenes manifestantes que sí buscaban enfrentarse a los policías. Hasta las 6, hora en que inició la misa, todavía había conflicto.

"En medio de todo el zaperoco yo abrí la iglesia para que todos fueran entrando", comentó el sacerdote, quien decidió hacer la misa aún a pesar del conflicto, "más bien tenemos que hacer oración".

Entre 20 y 30 personas acudieron, los que siempre van, quienes han mandado a hacer misas y algunos de los que protestaban y en lugar de irse a casa decidieron ingresar al templo.

Después de la misa todo se calmó, los manifestantes se retiraron y finalmente la PNB dejó de pasar por la zona.

El párroco asegura que entiende que los funcionarios policiales muchas veces cumplen órdenes, pero le parece que no hay justificación para actuar con violencia.

"La violencia es tan grande, y la represión es tan grande, porque no es justo que te tiren una bomba de frente, porque se supone que hay unas normas (...) Si vas a controlar algo, contrólalo, pero con la normativa que hay", sentenció.

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