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Domingo, 09 de Diciembre de 2018

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Entrevistas CTP

El término de lo que sucede no es crisis humanitaria, sino una emergencia de salud compleja, dice

Enrique Montbrun: Gobierno y oposición deben sacar crisis de salud de su agenda política

Enrique Montbrun: Gobierno y oposición deben sacar crisis de salud de su agenda política
“Estudié medicina porque desde pequeño vivo en el mundo médico y siempre quise ayudar y servir a la gente", relata el médico venezolano Enrique Montbrun - Foto: Rafael Briceño - Contrapunto
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  • Vanessa Davies
  • Sábado, 10 de Marzo de 2018 a las 12:58 p.m.

"Si Jorge Rodríguez pudo llegar a un acuerdo de gobernabilidad para las elecciones, ¿cómo no va a llegar a un acuerdo de distribución de medicamentos, si es médico?", señala el especialista en cirugía y ginecología

De emergencias sabe Enrique Montbrun, y mucho. No solo de las nacionales como El Caracazo o los alzamientos militares del año 1992, sino de las que sorteó Cuba en 1989 y 1990. De ese tiempo en tierra cubana recuerda suturar heridas con hilo Elefante, o preparar el campo quirúrgico con papel de periódico esterilizado.

En 58 años sus ojos han visto mucho, y también vieron demasiado en el año 2017, cuando -como director de Salud del municipio Baruta- le tocó atender a los manifestantes y constatar los patrones de la represión policial.

El médico documentó el patrón de actuación policial contra los manifestantes / Foto: Jonathan Lanza - Archivo Contrapunto

“No puedes mezclar salud con política, jamás”, enfatiza Montbrun. Cuestionador del manejo que ha hecho el Gobierno de la crisis de salud, pero también de cómo ha actuado la oposición, este médico -sobrino de otro ilustre médico venezolano llamado Francisco Montbrun- pide sacar la política de este debate. “La crisis de salud debe desterrarse de la agenda política de Gobierno y oposición”, insiste el especialista en entrevista con Contrapunto.

Enrique Montbrun tuvo que preparar el operativo de atención para los manifestantes durante los cuatro meses de protestas de 2017 / Foto: Ángel Dejesús - Archivo Contrapunto

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Todo en caos

José María Vargas, inspirador del Día del Médico que se conmemora en Venezuela todos los 10 de marzo, tiene mucho que ver con la vida de Enrique Montbrun: es médico egresado de la Escuela de Medicina Vargas (donde ahora dicta clases) y trabajó como jefe de la emergencia del Hospital Vargas de Caracas.

“Estudié medicina porque desde pequeño vivo en el mundo médico y siempre quise ayudar y servir a la gente. Mi tío era catedrático de medicina y mi papá estuvo ligado a la parte gremial. Así me enamoré de la medicina”, confiesa. Tiene “un pocote de años” como médico (las cuentas dan, por lo menos, 35 años).

Además de operar "como sea" para no dejar a los pacientes en una cola eterna, Montbrun trabaja en el hospital y ahora enseña a trabajar en medicina de desastres y emergencias complejas. Por eso, tiene todos los elementos para afirmar que en Venezuela no hay una crisis humanitaria, sino una emergencia de salud compleja, compuesta por varios factores.

El sistema de salud colapsó, advierte Enrique Montbrun / Foto: Rafael Briceño - Archivo Contrapunto

La salud necesita un contexto político, social y económico, explica, y en este momento “hay un deterioro económico y social importante”. Si antes se invertía poco en el sector, ahora menos. Hay, también “una crisis política, y los actores no logran acordar nada”.

Tampoco están claros los lineamientos para salud: el plan de la patria “es un documento de intención que no tiene líneas claras de actuación y que solo contempla 100% Barrio Adentro como alternativa”. El Gobierno cometió el error “de no resolver el débito que tiene” con el sector y “privilegió la atención primaria” en la creencia de que así resolvería el problema.

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El sistema de salud “está en colapso, porque tiene muchos actores, y la Quinta República no resuelve el problema de la Cuarta República” en cuanto a la rectoría de las políticas. Encima, los procesos de descentralización fueron revertidos.

El otro problema “es que el sistema de salud tiene un déficit de insumos: la escasez llega a 90%”, que cabalga sobre la ausencia de mantenimiento correctivo y preventivo.

Montbrun recuerda que un Estado debe trabajar en la promoción, prevención, resolución y curación. El sistema cojea, ahora, en elementos como la inmunización: “Por el alto costo de las vacunas no se logra cubrir a la población, lo que lleva a la aparición de enfermedades emergentes y reemergentes y a brotes de sarampión, de lechina, de difteria. Esto refleja el grado de pobreza, deterioro, incapacidad y poca gestión de un sistema”.

El médico sigue sumando factores en contra: abandono del saneamiento ambiental, mala calidad del agua, insuficiente disposición de excretas e ineficiente recolección de residuos sólidos, lo que aumenta las diarreas y las enfermedades transmitidas por vectores, como el dengue y el paludismo.

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La enumeración de Montbrun puede ser desesperante: se incrementan las enfermedades crónicas no transmisibles, como la diabetes y la hipertensión; de cada 100 personas que deben ser operadas, solo 10 lo logran; a los pacientes que se complican no hay cómo hacerles un examen, y las personas con enfermedades de alto costo van quedando en la cola.

Mucho se señala al sector público, pero el privado -de acuerdo con su análisis- también está en crisis: antes absorbía 30%, ahora no puede porque no tiene insumos y porque la hiperinflación lo ahoga.

En Venezuela todavía no hay un Estado fallido, afirma / Foto: Rafael Briceño - Contrapunto

El Gobierno debe admitir emergencia

Es por todo esto que el médico habla de una emergencia compleja, ya que todo colapsa. “La emergencia compleja la sentimos en 2016, pero en 2017 y 2018 se multiplicó en forma exponencial el costo de salud, porque se dolarizó, porque los canales para el ingreso de insumos se dificultaron por el control de cambio”, subraya.

—¿Qué tenemos ahora?

—Esta es una crisis de salud compleja, que genera una emergencia de salud compleja. Pero no es una emergencia política compleja, porque esta necesita un Estado que se pelea con otro Estado, o un Estado que tiene un conflicto armado entre partes. Para eso necesita decretarse el Estado fallido, y en Venezuela todavía no hay un Estado fallido a pesar del alto deterioro económico y social. Los africanos están en crisis humanitaria, Puerto Rico está en crisis humanitaria, pero Venezuela no está en crisis humanitaria porque no tiene conflicto armado ni desastre natural.

—¿Quien miente?

—¿Quién acuñó mal el término? El término es una crisis de emergencia, o una emergencia de salud.

—¿El Gobierno debe admitirla?

—Claro. La vive.

—¿Qué pasa si se habla de crisis humanitaria, ya no de una crisis de salud?

—Eso puede generar la observación de agentes internacionales de la ONU, como el alto comisionado de Derechos Humanos, que pide visitar el país con una comisión que corrobore esas suposiciones.

—¿Qué piensa de la petición de Zeid Ra'ad al Hussein?

—Es lo correcto. El que no la debe, no la teme. Pero hay que aclarar que si el alto comisionado viene, no viene por la crisis de salud, sino para verificar la violación de derechos humanos. Su visita no tiene que ver con la crisis de salud.

—¿Quién debe venir a certificar la crisis de salud?

—Nadie. El Gobierno la reconoce y solicita la ayuda. El Gobierno debe reconocer que tiene una crisis de salud, una dificultad económica para garantizar los servicios… Puede usar mil términos. Tiene los mecanismos para acudir a organismos neutrales relacionados con la salud, como el fondo estratégico de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) o el fondo de emergencia de Naciones Unidas. Puede recurrir a pesar de las sanciones.

—¿Por qué cree Usted que no lo hace?

—Desconozco por qué no lo hace. Hay tres escenarios posibles: es perverso y lo hace adrede; es ignorante; o no consigue los medios o la forma para acceder a los organismos, si hubiese resistencia de los organismos a ayudarlo.

Los casos de malaria se multiplican en casi todo el país / Foto: Ernesto García - Contrapunto

Son seis las prioridades

—¿Ese apoyo internacional abre las puertas a una intervención?

—No podría suceder porque los actores son la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que están acostumbrados a enviar ayuda económica y recursos a los países que lo solicitan.

—¿Cómo sabemos que el Gobierno no ha hecho la solicitud?

—No existe ninguna forma de que no hubiesen entregado la ayuda. ONU desembolsa 500 mil dólares de forma inmediata, por ejemplo, y el resto del dinero lo entrega con base en el informe que hace el país. En el caso de la OPS, Venezuela tendría que pagar con una línea de créditos sin intereses. Teniendo ese camino, ¿por qué no lo utiliza?

—¿Qué se necesita en lo inmediato?

—Lo primero que se necesita son vacunas para todo el esquema de inmunizaciones del niño venezolano y para garantizar a los adultos protección contra la influenza, neumonías y hepatitis. Segundo, tratamiento para enfermedades crónicas no transmisibles (diabetes, afecciones cardiovasculares, cáncer). Tercero, recursos para reducir la mortalidad materna, control del embarazo y complicaciones. Cuarto, antibióticos y acciones de saneamiento ambiental para erradicar vectores. Quinto, atención para personas con heridas de armas de fuego o que han sufrido accidentes de tránsito. Sexto, recursos para tratar enfermedades relacionadas con el sistema vascular (infartos, accidentes cerebrovasculares).

—¿Esa ayuda llegaría en cuanto tiempo?

—Los insumos pueden llegar en menos de una semana. El desembolso del fondo de ayuda de la ONU es inmediato.

—¿Hay hipocresía en el gobierno y la oposición sobre la crisis humanitaria?

—Tenemos una crisis de humanidad. La gente debe examinar su conciencia moral; su capacidad de ver, juzgar y argumentar. ¿Será que lo que está denunciando la gente es verdad? El Gobierno tiene la obligación moral de confirmar que eso es cierto, y debe conducir una investigación epidemiológica para saber qué pasa. Si se demuestra que es cierta la emergencia, no tiene excusa para no resolver. Eso no es negociable. La vida no tiene precio.

—La oposición acudió a Naciones Unidas. ¿Es la vía correcta?

—A la oposición le han faltado dos cosas: acercarse a países amigos para generar aliados, separar este asunto de la mesa de negociaciones porque la salud no tiene el mismo valor que el derecho a votar. Este es un asunto que hay que resolver mutuamente. Se necesita crear un frente de salud que se encargue de recolectar información fidedigna con sus múltiples actores. La oposición no ha podido comunicar completamente la magnitud de la crisis; se han quedado cortos.

Un canal medio creíble por todos

Enrique Montbrun exhorta a buscar “un canal medio, un canal común” para desbloquear este asunto: es decir, “un actor que sea reconocido por ambos bandos, que tenga el nivel técnico”.

—¿Como quién?

—El actor que pudiera entender esto es Jorge Rodríguez como médico. Si Jorge Rodríguez pudo llegar a un acuerdo de gobernabilidad para las elecciones, ¿cómo no va a llegar a un acuerdo de distribución de medicamentos, si es médico?

—¿Cuál puede ser el canal medio?

—Las academias, las universidades, la facultad de medicina. Se necesitaría un foro de discusión técnico que realmente estableciera la magnitud de la crisis. Lo que sucede debe tomarse como un problema coyuntural con graves problemas de coordinación, sobre todo en la racionalización de los insumos. Esto no puede formar parte de una agenda política.

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