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Viernes, 21 de Septiembre de 2018

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Gastronomía

Es el momento de aprender a comer y a cocinar con lo más alimenticio, que también será económico

Nutricionistas en la cocina: La buena gastronomía comienza por el mercado y un buen menú

Nutricionistas en la cocina: La buena gastronomía comienza por el mercado y un buen menú
​La idea es que se diseñe un menú por día y se deje atrás ese viejo hábito de comprar lo que se consiga - Fotos: Miguel Hurtado / Contrapunto

Los venezolanos siguen gastando su dinero en alimentos que no son nutritivos, eso hace que su situación empeore aún más, explicó Miguel Melgar, nutricionista y dietista

Hay quienes creen que en tiempos de hiperinflación comer saludable es solo un gusto que unos pocos pueden pagar. Atrás quedaron aquellos momentos en que se podía elegir qué comprar para alimentarse. Que si un día arroz, que si otro pasta, que no me gusta la carne, que si prefiero pollo o pescado, o peor aún, nada de ensalada o vegetales.

“En un contexto económico como el que vive Venezuela, marcado por la hiperinflación y la escasez, no es de extrañar que exista una disminución de proteínas y alimentos, “pero todavía, a pesar de la crisis, los venezolanos siguen gastando su dinero en alimentos que no son nutritivos”, lo que hace que "su situación empeore aún más”, explicó Miguel Melgar, nutricionista y dietista, en una taller denominado "¿Cómo alimentarse nutritivamente en tiempos de hiperinflación?", dictado en la sede del Grupo Social Cesap, en Caracas.

Durante su ponencia, Melgar señaló que uno de los errores del venezolano, al momento de comprar, es que no hay una planificación, ya que salen a comprar lo que consigan y, muchas veces, eso no es lo que en realidad necesitan.

Lo primero que hay que hacer es una lista de mercado con ubicación del sitio donde sea más económico adquirir ciertos productos –recomendó el dietista–, porque algunos lugares resultan ser más convenientes que otros, verbigracia, supermercados versus mercados populares.

También es importante establecer responsabilidades porque todos en la casa deben salir a comprar y no solo dejarle esa responsabilidad a mamá. “Para poder alimentarse en Venezuela es necesario planificar, organizar y trabajar en equipo”, comentó el especialista.

Además de tener una buena comunicación, pues para no incurrir en un mismo gasto o uno extra es necesario que todos los miembros de una familia se estén informando mutuamente acerca de la compra que planean realizar.

“Si no estamos claros dónde están las ofertas, iniciamos mal, porque comer es algo que hacemos todos los días y es allí a donde se va la mayor cantidad del presupuesto familiar”, manifestó Melgar.

El asesor de programas de salud y bienestar reiteró que cada bolívar que se vaya a usar, debe estar bien planificado. Para ello se requiere reunir todo el dinero y cestaticket de quienes aportan en el hogar, con el fin de establecer así un presupuesto. Una vez que se tiene el monto, se diseña la lista de compras por semana, que debe ajustarse a la cantidad de dinero que se tiene y no al contrario.

La idea es que se diseñe un menú por día y se deje atrás ese viejo hábito de comprar lo que se consiga, para después decidir qué preparar, pues esto está ocasionando que alguien en casa se acueste sin comer, ejemplificó Melgar.

Otras de las recomendaciones del conferencista es que al momento de comprar en mercados populares no puede faltar una buena calculadora, además de tres bolsas de telas de distintos colores, para guardar en cada una ellas los productos que tengan un mismo precio, esto evita cualquier confusión al pagar.

Un error común de los compradores es fijarse en el precio y no en el pesaje, si no se está atento a la medición es imposible realizar algún reclamo, por lo que tendrá que pagar el monto que la persona encargada establezca, aseguró.

El mercado no termina en casa, pues existe una mala costumbre de guardar todo en la nevera y listo. Cuando usted organiza su nevera se dará cuenta si está comprando cosas de más, pero si en cambio, no está ordenada, seguro tendrá pérdida. En definitiva, hay que aplicar el sistema: lo que primero entra, primero sale”, explicó el nutricionista.

Este entusiasta del buen comer cuenta con una página en Facebook e Instagram, M&M Nutrition, en la que él, junto a su esposa, María Goncalves, se dedican a publicar recetas con alimentos económicos, fáciles de encontrar y lo más importante: nutritivos.

Mejor fruta que gaseosa

Hay que aprender a distribuir mejor los ingresos. Una forma de hacerlo, por ejemplo, es evitando gaseosas o bebidas con alto consumo de azúcares como té instantáneo. En su lugar, aconsejó ingerir aguas saborizadas con frutas: utilice la cáscara de piña, naranja o toronja y deje enfríar por cuatro horas. También puede emplear flor de jamaica, limón o pepino.

Melgar recomendó comer fruta, pero en vez de jugo, hacerlo directamente, porque rinde y aporta más nutrientes que se pierden con el licuado, además de ahorrarse el azúcar.

“La fruta tiene un alto contenido de fibra que hace que el estómago se sienta más lleno y tarde en vaciarse. Esto es beneficioso porque hoy en día es necesario que las personas tengan saciedad", explicó Melgar, quien sugirió no colar los jugos pues se pierde este beneficio que previene enfermedades como diabetes, obesidad o sobrepeso e hipertensión arterial.

Hay que habituarse a hacer cosas nuevas. Utilizar la concha de la piña para saborizar el agua, preparar jugo sin colar o, mejor aún, picarla en pequeños trozos, son un ejemplo claro de cómo aprovechar mejor los recursos.

En familias grandes no es aconsejable llevar cambur, “porque una mano del fruto colocado en una mesa, es un puesto de peaje por el que todo aquel que llegue, pasa y agarra al menos uno”.

En estos casos es mejor seleccionar frutas que rindan más, como es el caso del melón, la lechosa, patilla, piña o naranja; mientras que aquellas que se pueden llevar en un bolso o lonchera es mejor dejarlas como aperitivo o merienda, para evitar así gastar dinero en chucherías que, además de ser costosas, no generan ningún aporte nutricional.

No hay que olvidarse de las ensaladas

El problema con las ensaladas es que solo se está habituado a tres tipos: tomate, lechuga y cebolla, rallada con mayonesa o papa con remolacha. Hay que atreverse a preparar combinaciones nuevas que sean más económicas, además de aprovechar esos productos que no son tan populares, pero que combinados son una opción rica y saludable.

Melgar sugirió estar atento a las ofertas de acelga, auyama, espinaca, ají dulce, rábano, tomate, berenjena y calabacín, que siempre resultarán menos costosas que las tradicionales ensaladas.

Entre la oferta de menú que ofrece el nutricionista destaca un ceviche de calabacín que se puede comer crudo o cocido en diferentes recetas. Y lo mejor, es bajo de calorías y con un alto contenido de agua de 95%.

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