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Lunes, 19 de Febrero de 2018

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Entrevistas CTP

Sentencia que "no hay que renunciar al voto, sino exigir que se pueda ejercer limpia y justamente"

Aveledo: no podemos conformarnos con que nos lleven a empujones a un simulacro electoral

Aveledo: no podemos conformarnos con que nos lleven a empujones a un simulacro electoral
"El gobierno, todo lo que hace, lo hace pensando en cómo deteriora, desgasta y debilita la confianza de la gente en los dirigentes de la oposición", opina Ramón Guillermo Aveledo - Fotos: Anthony AsCer Aparicio - Contrapunto
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  • Emma Sánchez Alvarez
  • Martes, 06 de Febrero de 2018 a las 9:59 a.m.

"El llamado de la comunidad internacional para que se organicen elecciones libres, limpias y justas en Venezuela, debe ser un reclamo en el país", dice el exsecretario de la MUD. Insiste en que "la oposición debe unirse tan pronto como sea posible"

Ramón Guillermo Aveledo, exsecretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y presidente del Instituto de Estudios Parlamentarios Fermín Toro, insiste en que nadie debe renunciar a las formas lícitas de lucha. Por ende, nadie debe renunciar a votar para cambiar el Gobierno.

Aveledo conversó con Contrapunto acerca de la actualidad política venezolana, que pasa por la convocatoria del gobierno para elecciones presidenciales, el diálogo entre gobierno y oposición, la crisis de la oposición y el respaldo de la comunidad internacional en la búsqueda de una solución a la situación económica, social e institucional del país.

El presidente Maduro ya tiene logo, canciones y lema de la campaña, mientras la oposición no tiene ni candidato. ¿Por qué la oposición luce siempre en desventaja ante el oficialismo?

–Lo que me preguntas refleja exactamente la situación, porque el desbalance en el cual se desarrolla la política venezolana es muy representativo del modo como la sociedad se conduce en estos momentos, y esto es lo que produce los resultados que tenemos; es decir, el empobrecimiento colectivo, la ruina de la economía y la destrucción del bolívar. Todo esto se debe a que se usa el poder en beneficio de un puñito. No solamente imponen la fecha de las elecciones, sino que -como en una carrera de 100 metros- anuncian el arranque pero están 50 metros adelantados.

Debe organizarse una elección creíble, porque defiendo mi derecho a votar que es un recurso con el que contamos los ciudadanos. Nosotros no tenemos armas ni cañones. Nuestra arma es el voto. Pero para que el voto sea eficaz y haya una decisión donde gane aquel que reciba el favor de la mayoría de los ciudadanos, tiene que organizarse un proceso razonablemente limpio, libre y justo. Aquí está la clave del asunto. Eso que preguntas es muestra de la realidad que tenemos que cambiar, y evidencia, cada cosa a su modo, que así no podemos seguir. Este país no aguanta 6 años más este proceso constante de empobrecimiento económico, social e institucional.

–¿Cuáles son las razones que llevaron a la división profunda que se observa en la oposición?

–Fíjate, yo no veo una división profunda en la oposición. Yo comprendo que así se vea desde afuera, porque es tan grande la necesidad de unidad, y por lo tanto tan fuerte el reclamo de unidad, que los ciudadanos estamos susceptibles ante eso, y se impacientan porque no se pueda llegar a los entendimientos indispensables con la celeridad que la situación requiere. Los dirigentes políticos tenemos una responsabilidad muy grande: captar ese clima social, psicológico y colectivo para poder responder. En tiempos como estos una hora es una hora, pero en las crisis esa hora puede hacerse muy larga o muy corta. Es como cuando uno está esperando: el tiempo se te hace interminable, pero cuando te esperan es corto. Hay que darse cuenta de que en estos momentos la gente está esperando.

En opinión de Aveledo, "hay un clima de desconfianza y desaliento que el gobierno ha sembrado con habilidad y tenacidad. El gobierno, todo lo que hace, lo hace pensando en cómo deteriora, desgasta y debilita la confianza de la gente en los dirigentes de la oposición. Un ejemplo es la crítica a la oposición por asistir a una mesa de diálogo. En este caso, el gobierno se ocupa diligentemente de que, al mismo tiempo de conversar, tratar de desprestigiar esa conversación, y hacer ver que se trata de cosas oscuras y sórdidas. Como Jano, el Dios romano de las dos caras".

Por otra parte, contrastó Aveledo, "las mismas personas que critican que la dirigencia de oposición se siente a hablar con esos “bichos”, palabras más palabras menos, son los mismos que le creen las afirmaciones y señalamientos de esos mismos “bichos” contra la oposición. Esto es como una disociación psicológica y una locura. Aunque médicamente se sabe que la locura no es contagiosa, sin embargo socialmente parece que sí lo es, y de repente podemos, gracias a lo que el gobierno provoca, convertirnos todos en lo que criticamos de este régimen; es decir, en intolerantes".

"Nosotros entendemos que la sociedad es diversa y plural, pero entonces por la intolerancia del gobierno y sus constantes agresiones, nosotros descomprendemos esto, regresamos a un estado primario e inferior de la convivencia humana en la cual yo no acepto de ningún modo al otro".

Para Aveledo, esos conflictos "se pueden solucionar de dos formas: por la guerra o por la política. No hay otra. Cuando se toma el camino de la guerra hay una enorme matazón. Los que se murieron no lo cuentan, y a los que sobreviven le toca recoger los vidrios, y volver a la política para reconstruir. Esto les pasó a los alemanes, que quedaron destrozados y en ruina cuando los condujo un loco como Hitler, y tuvo que venir al término de la guerra la política para reconstruir a ese país. Como ha sucedido en otros países".

La guerra "es el colmo de la antipolítica, es la resolución, por la vía de la violencia, de los conflictos que deben solventarse por la razón. De lo que yo soy partidario es de que la política no llegue tarde; es decir, que llegue a tiempo. De esto es necesario que estemos conscientes todos los políticos primero; y segundo, los ciudadanos".

¿Qué están haciendo ustedes como dirigentes de la oposición para lograr la unidad?

–Se está hablando para resolver, y estamos caminando en varias pistas. Hay gente que viene trabajando en esto desde hace mucho tiempo, que están elaborando un plan de gobierno y una hoja de ruta para el funcionamiento de unidad nacional, porque el cambio político debe tener un sentido. Hay profesionales de todo el país trabajando con el apoyo de la dirigencia política para que eso ocurra. Por otro lado, hay que buscar las zonas de entendimiento entre las diferentes visiones en la oposición. Zonas de entendimiento que no pueden conducir a la parálisis; es decir, como tenemos divergencias en torno a lo que hay que hacer, resolvemos no hacer nada. Esto no puede ser. Sabemos que contamos con gente responsable, patriótica y que quiere el país, y lo que quiero comunicarles es la sensación de apremio que el país tiene. Los venezolanos sienten que tiene que haber una idea, palabra y orientación que les muestre un camino para que puedan decidir. Esto tiene que darse, en primer lugar, en unidad.

Aveledo considera que hay amenazas ciertas: "Yo creo que existe una amenaza real, con una situación económica y social terrible que no admite exageraciones, y con las maniobras políticas del poder que lo que buscan simplemente es perpetuarse a costa de lo que sea. Esto es muy grave, y es una amenaza para todos. Lo que procede es un gran movimiento de unidad nacional, que presupone la unidad de los partidos y de todo el país. No hay nadie que salga ganando con la situación que estamos atravesando, salvo un pequeño grupito, que está enquistado en el poder, agarrado con uñas y dientes, y que lo único en lo que piensa es en permanecer".

Frente a esto, dice, "hay que luchar, no podemos conformarnos con que nos lleven a empujones a un simulacro electoral. Yo quiero que haya elecciones, pero en condiciones razonables para que el pueblo pueda expresarse".

–En su opinión ¿debe ir la oposición a eleciones presidenciales con este CNE y en las mismas condiciones de las elecciones que se hicieron en 2017? ¿O esperar que el gobierno acepte las garantías como la observación de las Naciones Unidas, por ejemplo?

–Tratemos de dar las noticias de hoy y no las de mañana. Yo creo que es muy fácil, en esta situación de tantísima polarización, que en Venezuela de pronto terminemos divididos entre abstencionistas y participacionistas. Ese no es el dilema: el verdadero dilema es luchar o no luchar. Y la lucha tiene muchos escenarios: el electoral, el debate parlamentario, el de la opinión pública, el del activismo internacional y el de la negociación política. Cada rendija que se abra hay que aprovecharla, y donde quieran cerrar hay que meter el pie para evitar que cierren la puerta. Si el gobierno tiene la idea de que la oposición no participará, dirán “vamos a hacer una cosa que parezca una elección”, o “ellos van a participar de todas todas”. Ya ellos tienen suficientes ventajas como para que nosotros les demos otra. Lo que tenemos que hacer es afincarnos en un movimiento de unidad nacional grandote, que se vuelva una cosa irresistible, que actúe inteligenciado con la presión internacional.

Aveledo aclara que no esperan directrices de la comunidad internacional: "No se trata de que el Grupo de Lima o gobiernos de otros países decidan lo que vamos hacer. No, las decisiones las tomamos nosotros, porque este muerto es nuestro y es nuestra responsabilidad. Las sanciones personales a funcionarios se producen por la violación de los derechos humanos, el desconocimiento de la Constitución y de la Asamblea Nacional. El verdadero camino para que a ellos les quiten sus sanciones personales es que no hagan esto. Yo creo que fue un error de parte del gobierno convocar las elecciones, y decir jaquetonamente que “frente a sanciones, elecciones”, como si fuera una venganza. Y resulta que la reacción inmediata de la comunidad internacional es que no las van a reconocer".

–La gente piensa que el rechazo de la comunidad internacional a las elecciones convocadas por el Gobierno significa que no se debe participar...

–No, eso no es así. Lo que la comunidad internacional está diciendo es que se convoquen elecciones en las condiciones lógicas para que se realicen. No van a reconocer unos comicios que no sean de verdad y con garantías de transparencia para los votantes. Lo que está reclamando la comunidad internacional es que se cumpla la Constitución. Insisto, no hagamos lectura selectiva de lo que está pidiendo la comunidad internacional. Ellos dicen que la solución debe ser mediante el diálogo y la negociación. Reclaman que esta etapa no está dando resultados porque el gobierno no cede. La razón por la cual el canciller de Chile dejó la mesa de diálogo fue porque se fastidió y se sintió burlado por la falta de compromiso real del gobierno. Además, lo que espera la comunidad internacional es que también nosotros, como ciudadanos y venezolanos, hagamos nuestra parte. Ellos están haciendo lo que desde afuera pueden hacer, que es una presión diplomática. Y nosotros tenemos que hacer la presión política interna que corresponda.

Para el dirigente opositor el mensaje debe ser muy claro: "El llamado de la comunidad internacional para que se organicen elecciones libres, limpias y justas en Venezuela debe contar con que internamente también se reclame lo mismo; si no, no tiene sentido. Los que queremos cambio en Venezuela, no solamente la oposición organizada que es una parte, sino también la parte silenciosa que son los propios partidarios del oficialismo -civiles y militares- que están hasta el borde de este gobierno, tenemos que lograr el camino de la unidad. Nunca es con menos unidad como se resuelve esta crisis".

La solución, en su criterio, "no es acabar con unidad imperfecta que tenemos, sino perfeccionarla, mejorarla, ampliarla y establecerla. Lo contrario es hacer que se vaya del país otro gentío, o quedarse en la casa sumido en la depresión, o pasarse al oficialismo porque no hay esperanzas. Lo que va a sacar al país de donde estamos no es suplantar a unos sin escrúpulos por otros sin escrúpulos, pero mejor portados. Es sustituir por una gente que tenga escrúpulos. Tampoco se trata de suplir la intolerancia que hay en el gobierno por una intolerancia de signo contrario. Lo que es radicalmente contrario a la dictadura es la democracia. Lo que es radicalmente distinto a la negación del otro es la convivencia. Lo que es radicalmente distinto al atraso es el progreso".

–¿Ve posible que el bloque antigobierno acuerde un candidato que sea votable para la oposición pero también para el chavismo disidente?

–Ese escenario que pintas es más o menos ideal, y hay que buscar algo que sea lo más parecido a eso dentro de lo posible. Para eso la oposición organizada debe ser un motor de la unidad nacional, y además tiene que demostrarlo. La unidad es difícil y fácil. Sobre la base de las diferencias personales es dificilísima, pero sobre la base de las responsabilidades comunes es mucho más fácil.

Si nosotros estamos de acuerdo en qué cosas no queremos, y estamos de acuerdo en una lista de lo que queremos, es sobre esta base que hay que adelantar los acuerdos. Para ese efecto, escoger -dentro del elenco posible y cartas disponibles- a la persona que sea el rostro de esa política. Yo digo el rostro del líder de esa política y no digo del candidato porque, si hay una elección en condiciones aceptables, sería el candidato. Pero le va a tocar ser el líder en la lucha en la defensa del derecho a votar, porque eso es lo que está en juego ahora: defender nuestros derechos al cambio pacífico. El gobierno quiere cercanos y evitar que podamos ejercer nuestros derechos. Cuando los gobiernos, desde la prepotencia y la arrogancia, creen que pueden hacer cualquier cosa, terminan pisándose la manguera.

–¿La oposición ha evaluado la posibilidad de que Maduro sea reelecto? ¿Qué haría la oposición en este caso? ¿Está preparada para seis años más de Maduro en el Gobierno?

–Para eso no está preparado en Venezuela nadie, porque ninguna expresión organizada de la vida venezolana aguanta seis años más de unas políticas que han empobrecido a la industria petrolera, a la agricultura, al comercio, a la ganadería; que han arruinado a las universidades, que han producido éxodo de médicos, de jóvenes profesionales de todas las carreras, de estudiantes. Que ha divido a las familias, que además tiene ese pasivo en el campo de los derechos humanos, que ha corrompido los tribunales a un extremo inimaginable, que mantiene en la pobreza a todos los venezolanos y que ha ahondado el hambre y la miseria.

La crisis nacional está llevando a todos los sectores a coincidir: "Es posible una unidad nacional porque este es un modelo en el que nadie sale ganando, salvo un pequeño grupito. Es todo el país sometido a los dictados de ese pequeño grupito de personas. Eso no es lógico, y por lo tanto no puede sobrevivir. Yo creo que es tan importante lo que está en juego, que todas las energías, sacrificios y esfuerzos deben desplegarse. Es el momento de generosidad y la responsabilidad para poder salvar al país de este trance, no solo de este escollo electoral sino para hacer de Venezuela un país de todos. Hay que atender, cuando antes, la crisis humanitaria, porque la verdad es que hay mucha gente que no está comiendo, o que no come lo suficiente. Y a la velocidad que suben los precios y con la escasez que hay, la perspectiva es todavía más difícil. Tenemos el problema de los medicamentos, de los insumos en hospitales y clínicas".

–¿Por qué fracasó nuevamente el diálogo para solventar toda esta situación?

–Porque el gobierno ha decidido como política no aceptar la realidad. No reconoce la crisis humanitaria y dice que es un problema de caja, que si tiene plata resuelven el problema. Cree que va a resolver el problema del consumo inventando dinero que no vale nada. Además, está el precio del bolívar que, hasta el año 2008, tenía tres ceros más, y cuando dices 1.000 bolívares, eran 1 millón de bolívares entonces, y cuando dices ahora 1 millón de bolívares eran 1.000 millones de bolívares en el año 2008. Una cantidad que no hemos visto ninguno de nosotros. Ese grado de deterioro es hijo de estas políticas, de eso que llaman el modelo y que en la actualidad es basado en la imposición.

A juicio de Aveledo, "los negociadores del gobierno actúan como si fueran dueños de nosotros. Imponen, por ejemplo, una validación de partidos que es una arbitrariedad. Ellos han privatizado el Estado como si les perteneciera. Este gobierno les impone a los medios de comunicación un equilibrio informativo que no practica de ningún modo el canal del Estado, que es de todos nosotros".

La oposición "insiste en que se cumpla la Constitución, y el gobierno condiciona esto como si tuvieran derecho a eso. El gobierno no ha querido ceder en nada. Por ejemplo, ellos expresan su voluntad de aceptar la Asamblea Nacional pero quiere mantener la ANC. De esta forma no está reconociendo las atribuciones de la Asamblea Nacional".

–¿Usted cree que se debe insistir en el diálogo con el gobierno?

–Yo creo que no se debe renunciar a ningún escenario. El sentido de la presión de la comunidad internacional es que ese diálogo dé resultados. Frente a la propaganda del gobierno, que dice que quiere negociar, pero al mismo tiempo ataca constantemente y desprestigia las negociaciones, tiene que haber una comunicación de la oposición que sea asertiva y que explique qué es lo que está en discusión para que la gente esté informada.

"Quienes han asistido a las conversaciones tienen mucho mérito, porque aguantar, ir y venir para hablar con el gobierno no es sencillo. Yo creo que la oposición ha tenido éxito al lograr esto y con presencia internacional para que todo el mundo lo vea. Ahora, esto no ha sido visto como un logro por mucha gente. ¿Y por qué? Uno, porque hay personas interesadas en desprestigiar el diálogo, tanto en el gobierno como en opositores de la oposición; o sea, gente recontraopositores, que gastan más saliva en criticar a la oposición que al gobierno. Una cosa rara".

Pero "también la oposición organizada que asiste a estos encuentros tiene que explicar, y mantener a la gente al día sobre qué se está discutiendo. El único antídoto contra la mentira es la verdad. Y si el gobierno se esfuerza en mentir, hay que poder mostrar los hechos de la vida real".

–Luego del último encuentro en República Dominicana el gobierno apresó a Enrique Aristeguieta Gramcko y luego lo soltó sin ninguna explicación...

–Eso fue un acto arbitrario, inhumano y contra un hombre de su edad cuyas opiniones son abiertas y públicas. Nada gana la “seguridad nacional” o la “estabilidad constitucional” con este atropello. Es un desplante para desanimar o para desesperar. El gobierno subestima a los venezolanos.

–¿Y en qué terminará todo esto?

–El deber de la oposición es unirse tan pronto sea posible. Resolver los problemas que limitan su capacidad de acción y de orientación a la población para que esta sea capaz de animarse. No hay que renunciar al derecho al voto, sino exigir que se pueda ejercer limpia y justamente. No podemos renunciar a ninguna de las formas lícitas de lucha. Juan Pablo II decía que “todas las formas de lucha son lícitas salvo odiar y matar”. Y yo creo que es así… la política es la alternativa a la guerra y la violencia.

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