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Lunes, 23 de Julio de 2018

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Ni siquiera tienen agua los responsables de garantizarla

Pobres del municipio Sucre pagan más cara la falta de agua: un pipote cuesta Bs 300.000

Pobres del municipio Sucre pagan más cara la falta de agua: un pipote cuesta Bs 300.000
- Foto: Ernesto García
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  • Manuel Corro | @axelcorro
  • Sábado, 07 de Julio de 2018 a las 10:07 a.m.

"Con la cantidad de agua que hay en Caracas, se podría llegar a más lugares y con mayor frecuencia", sostiene el experto Norberto Bausson

Son las 11:00 am y, a kilómetros de distancia de su casa, David Ramírez trata de recolectar la mayor cantidad de agua que puede para empezar a hacer el almuerzo. En el sector La Vuelta del Águila de la parroquia Fila de Mariche, en el municipio Sucre, una vecina le prestó uno de sus grifos por el que corre el líquido luego de dos días sin que pasara ni una gota.

Aunque su hogar está ubicado en El Taller, una zona bastante retirada de ese sitio, es la única forma que encuentra Ramírez de llevar agua a su familia. En donde reside, el servicio -asegura- es irregular desde hace un año.

"Vengo semanalmente con mis hijos y varios primitos a cargar aquí, porque no siempre hay real para pagar una cisterna", contó.

Foto: Ernesto García

En Filas de Mariche, una cisterna llega a costar entre Bs 15 millones y Bs 30 millones. Pero hay otras modalidades: se puede llenar un pipote con 200 litros de agua a cambio de 300.000 bolívares.

La dificultad de Ramírez es compartida por los más de 32.000 habitantes de la parroquia -según el censo del instituto Nacional de Estadística correspondiente a 2011-, y que no es desconocida por el resto de los 600 mil habitantes de Sucre.

Pagar por unos tobos con agua es también la única opción para Isaías Ariza, habitante de Filas de Mariche desde hace 10 años. Con 20 recipientes puede resolver un mes, pero eso sí: a cambio de 6 millones de bolívares.

Foto: Ernesto García

"Esto de los pipotes no es nuevo. Siempre ha existido, pero muy poco recurría a esa opción; ahora es la solución más inmediata para aliviar un poco el dolor de cabeza de no tener agua", expresó.

Son los sectores El Taller y Santa Isabel, por mencionar solo dos, los más críticos de Filas de Mariche.

De acuerdo con los vecinos, la crisis no es nueva, pero se agravó en los cinco meses recientes: pasan hasta 30 días seguidos sin agua. "Desconocemos las razones, pero pedimos a las autoridades que esto sea solventado lo más pronto posible", dijo el señor Esteban, habitante del lugar.

Trancas igual a agua

La señora María Rodríguez es otra de las afectadas por la falta de agua en Filas de Mariche. Acompañada por sus vecinos, ha tenido que recurrir a la tranca de vías como forma de presión para disfrutar del servicio. Hasta ahora, les ha funcionado.

Cada vez que los habitantes de ese sector protestan, la solución de las autoridades municipales es enviar una cisterna que garantiza un pipote por familia, sin pago.

Esa cisterna -con capacidad de carga de unos 10 mil litros de agua, y que se surte en el kilómetro 12 de Fila de Mariche- debe distribuir el líquido entre todas las viviendas del sector. Una familia de cuatro integrantes consume, mínimo, 500 litros diarios.

Foto: Ernesto García

"Aunque solo se resuelve momentáneamente, es una gran ayuda para quienes no tenemos la forma de pagar 300 mil bolívares por un poquito de agua. Nos gustaría que resuelvan el problema del agua, y que por mi tubería corriera el líquido", pide Rodríguez.


"No hay respuesta"

Pese a que la jurisdicción cuenta con el Instituto Autónomo de Aguas y Acueductos del municipio Sucre (IMAS), el único instituto municipal exclusivo del agua en el país y que surgió en 1991 para darles respuesta directa a sus habitantes respecto al suministro, la explicación a las fallas del servicio es lo menos que encuentran los sucrenses. Por sus puertas pasan diariamente los vecinos de las cinco parroquias del municipio (Caucaguita, Filas de Mariche, La Dolorita, Leoncio Martínez y Petare).

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"No hay personal que nos atienda. Si tenemos suerte, conversa alguien con nosotros que no sabe de lo que está hablando, y nos vamos igual: sin respuesta. Solo promesas y pañitos de agua caliente", contó la señora Lourdes, vecina de la urbanización Los Dos Caminos, en la parroquia Leoncio Martínez. En su edificio el agua se ve solo dos veces a la semana.

Pero de la crisis del agua nadie se salva. El IMAS, que trabaja en conjunto con Hidrocapital y debe garantizar el servicio, también sufre sus fallas. El personal que allí labora ha tenido que reducir su jornada de trabajo: a las 2:00 pm es posible que sus puertas ya se encuentren cerradas. Al menos, esa fue la experiencia de Contrapunto la primera vez que intentó conversar con sus empleados.

"Mijo, ellos se fueron desde muy temprano. En todo el edificio no hay agua; desde hace mucho tiempo el servicio llega de manera irregular", contó una trabajadora de la torre de la alcaldía de Sucre, donde funcionan las oficinas de la institución.

En una segunda visita, y aunque el presidente del ente Gustavo Prieto no se encontraba, el equipo periodístico de Contrapunto fue atendido por un funcionario que se identificó como responsable del trabajo con las comunas. Este informó que el plan más inmediato para la falta de agua es el envío de cisternas a las distintas comunidades del municipio.

La alcaldía, gobernada por el chavismo, decide la frecuencia del envío de las cisternas.

Los más afectados

En Sucre el problema del agua no se diferencia de los otros 334 municipios. Tampoco discrimina entre ricos y pobres.

Por su ubicación geográfica, las zonas más afectadas son las foráneas como La Dolorita, Caucaguita y Filas de Mariche, así como los sectores más altos, tales como los barrios petareños: 5 de Julio, 12 de Octubre o Bolívar. Esto debido a la falta de presión que empeora con la inestabilidad del servicio.

"Esas zonas están al final de las redes y en las partes más altas, que les llegue el agua o no, depende de la operación y capacidad del sistema, ambos factores bastantes críticos actualmente", dijo Norberto Bausson, fundador y presidente -en dos oportunidades- del IMAS entre los años 1990-1998 y luego de 2009-2012.

Foto: Ernesto García

Aunque la crisis también se instaló en sus tuberías, lo menos afectados son los residentes de urbanizaciones como Macaracuay y Los Chorros, entre otras de la parroquia Leoncio Martínez.

"Vivimos con la pesadilla del racionamiento pero lo más grave no es eso; lo peor es la falta de información por parte de Hidrocapital", reclamaba un vecino de La California.

"El problema es que llega de sorpresa, no hay regularidad. Por falta de inversión, de mantenimiento, climatológico, por la razón que sea hay racionamiento, lo más amable y justo sería que los sucrenses contarán con un cronograma que permitiera tomar previsiones", consideró el concejal Juan Carlos Vidal.

¿Qué pasó con el agua?

Para justificar las fallas en el suministro del agua los argumentos sobran, según dicen las autoridades. El periodo de sequía es la principal razón de la falta de líquido, como recientemente declaró Herwin Romero, gerente general de fortalecimiento de Hidrocapital.

"La sequía nos está afectando. Estamos haciendo milagros con el agua que tenemos: la distribuimos lo mejor que podemos", dijo en su momento Romero.

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Lo dicho por Romero es una realidad, al menos, en el embalse La Pereza, principal fuente de abastecimiento en el municipio Sucre, alimentado por el sistema Tuy II: sus niveles de agua son críticos, y a ello se le suma que un manto de lemna cubre el poco líquido que allí se encuentra.

"Puede que no haya agua, pero tampoco hay tratamiento ni mantenimiento para la poca que nos queda", consideró un vecino de la zona.

Para el concejal y vicepresidente del Concejo Municipal de Sucre, Juan Carlos Vidal, la crisis es multifactorial. Más allá de la sequía, la respuesta reside, principalmente, en la falta de inversión y mantenimiento.

Foto: Miguel Hurtado

"No solo es la sequía. La gran tragedia es que no hay inversión y no se le ha hecho mantenimiento a los acueductos y a los sistemas que ya hay. La situación es palpable y dramática", explicó Vidal.

Vidal recordó que entre los años 1970 y 1980 se construyeron en el país 33 embalses con vocación de consumo de agua potable. Los cinco municipios de la Zona Metropolitana de Caracas (Libertador, Chacao, Baruta, Sucre y El Hatillo) son surtidos a través de los sistemas: Tuy I, Tuy II y Tuy III, todos construidos entre 1950 y 1980.

Desde 1982 se trazaron los primeros planos para la construcción del sistema Tuy IV, que beneficiaría el este y suroeste de Caracas, algunas zonas de Miranda y Vargas. La obra fue paralizada y luego retomada en 2009 bajo el Gobierno de Hugo Chávez. La promesa era culminarla en 2012 y luego se postergó para 2013. Pese a su importancia y a la palabra empeñada de las autoridades, la obra no está lista y se desconoce el avance de los trabajos.

No hay solución inmediata

Para Bausson la principal causa no es el periodo de sequía, "sino la poca capacidad e inexperiencia del actual personal que labora en Hidrocapital y en el IMAS: de verdad, no saben ni lo que hablan".

La falta de personal capacitado y de recursos y la no inversión, al igual que la ausencia de obras importantes para mejorar el servicio, dificultan o imposibilitan una solución inmediata a la crisis del agua, sostiene Bausson.

Foto: Rafael Briceño

Bausson considera que "con un Hidrocapital detenido en el tiempo y centrado en política es imposible dar respuestas y avanzar junto con el crecimiento poblacional. Se deben hacer trabajos diarios para mantener lo bueno logrado, y ni siquiera para mejorar: únicamente mantener, y eso no ocurre ahora".

"Con el agua que hay en Caracas se podría llegar a más zonas, e incluso con mayor frecuencia, pero si no hay tecnología ni gente que sepa operar, es difícil que mejore la situación", señala el experto en agua.

Y el agua que hay ¿es apta para el consumo?

Incolora e inodora son los dos factores fundamentales para que el agua pueda ser considerada apta para el consumo humano.

Bausson explica que para que esto sea posible es necesario que el agua proveniente de las cuencas sea tratada con sustancias químicas y prestarle el debido mantenimiento a las plantas de tratamiento, dos cosas que en la actualidad "no ocurren".

"El agua que llega a mi casa es amarilla y, a veces, llega acompañado de un fétido olor", contó Pedro Cordero, habitante de Petare.

A lo dicho por Bausson se le suma las malas condiciones de embalses como La Pereza: su fondo se encuentra lleno de sedimentos, escombros y ramas.

"Cuando el servicio de agua es intermitente es suficiente para saber que no llaga agua potable en tu casa. Las tuberías deben funcionar a diario. Es una condición de la cual no se debe prescindir", agregó Bausson.

http://www.contrapunto.com/noticia/suspiros-y-galletas-dulce-antojo-coloniero-103816/