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Jueves, 20 de Septiembre de 2018

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Nacional

A juicio del psicólogo Abel Saraiba, debe haber una conversación franca con los hijos

Emigrar y dejar a los niños para buscar oportunidades fuera del país es nuevo en Venezuela

Emigrar y dejar a los niños para buscar oportunidades fuera del país es nuevo en Venezuela
Emigrar y dejar a los niños atrás: una decisión que causa sufrimiento y abandono - Foto: AFP (Archivo/Referencial)
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  • Luisa Salomón | @LuuSalomon
  • Viernes, 23 de Marzo de 2018 a las 2:44 p.m.

"El sufrimiento que padecen los niños que son dejados atrás es profundo", dijo Abel Saraiba, psicólogo de Cecodap, quien recomienda comunicar al niño la decisión de emigrar y, ante todo, no hacer promesas sobre un reencuentro que no pueda cumplirse

La migración venezolana no tiene cifras oficiales. Aunque es notorio el incremento de personas que han abandonado el país por la crisis, no hay estadísticas concretas de estos movimientos migratorios y los efectos que dejan en los diferentes sectores.

Pero sus consecuencias son notorias, especialmente en los hogares donde se está dando un fenómeno nuevo para los venezolanos: los niños dejados atrás por sus padres, quienes emigran buscando mejores condiciones económicas.

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Foto: Ernesto García - Contrapunto

Abel Saraiba, psicólogo del Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap), afirmó este viernes en un foro sobre el maltrato infantil que, en la mayoría de los casos, los niños sienten abandono cuando sus padres los dejan, aun si entienden las razones por las cuales emigran.

"El sufrimiento que padecen los niños que son dejados atrás es profundo", afirmó el psicólogo, quien señaló que la situación es más difícil cuando no los preparan con tiempo para la separación.

Foto: Anthony AsCer Aparicio - Contrapunto

Para los hijos, explicó, la ausencia de los padres es una fuente de sufrimiento porque, aun si entienden la situación, necesitan a sus padres, y la partida les genera contradicción de sentimientos: entre el amor y la tristeza por la separación, o entre el extrañar y la rabia del abandono.

Saraiba señaló que actualmente no se puede hablar ya de "crisis" en el país, porque la situación ya no es coyuntural. "Hubo un tiempo en que la palabra crisis calzaba en lo que estamos viviendo", señaló.

A su juicio, en el país vivimos una "emergencia humanitaria compleja", donde hay una gran cantidad de sufrimiento y que, además, no es una situación accidental porque es causada por algún grupo de poder que sí se beneficia de la situación.

En este sentido, Saraiba indicó que los movimientos migratorios son comunes en procesos de este tipo, porque en muchos hogares no se puede mantener a la familia. Pero recalcó que entonces es fundamental tomar medidas para hacer entender a los niños la situación.

"Que esto no signifique tomarla por la libre para emigrar dejando atrás nuestros vínculos afectivos", comentó.

Foto: EFE

Para ello, su recomendación es que la decisión de emigrar sea comunicada al niño, se le expliquen sus implicaciones y, ante todo, no hacer promesas de un reencuentro que no se sabe si podrán cumplir.

"Hay que hablar de lo que duele (...) La emigración es un proceso duro, que duele y hay que enfrentarlo", explicó.

Saraiba asegura que los niños entienden estas decisiones y son capaces de manejarlas, pero para esto hay que hablar del dolor y su pérdida, hay que tomarlos en cuenta y planificar el entorno en que dejarán al niño: ¿quién se encargará de ellos?, ¿están preparados emocional, material y logísticamente para cuidarlo?, ¿pueden confiar en que los recursos que enviarán para mantenerlos llegarán al niño?

En muchos casos, relató, el padre anuncia a última hora su viaje, cuando consigue el pasaje y su partida es intempestiva. "No podemos desayunarlo con el pasaje y la maleta", señaló el psicólogo.

"Hay que recordar que los vínculos de sangre no necesariamente están relacionados con los vínculos afectivos", agregó Saraiba, quien señaló que han visto casos en los que dejan a los niños con un familiar que no es cercano pero que tiene espacio para recibirlo, o con un abuelo muy mayor que ya no tiene capacidad real para encargarse.

Foto: EFE

Este es un fenómeno nuevo para los venezolanos, una población acostumbrada a recibir inmigrantes, no a vivir con cada vez más familias separadas por la crisis. Aunque no hay cifras oficiales, algunos estudios como la Encovi estiman que al menos 815 mil personas han emigrado entre 2012 y 2015.

Recientemente, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) emitió una orientación internacional en la que solicitó brindar protección internacional a los desplazados venezolanos. Según sus cifras, son 145 mil los que han pedido protección internacional desde 2014.

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Colombia y Brasil son los países más afectados por la oleada migratoria venezolana, y ambas fronteras tienen ahora aún más movimiento. Pero en muchos casos solo son lugares de paso, para quienes cruzan con destinos más distantes, como Perú, Argentina o Chile.

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