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Miércoles, 21 de Febrero de 2018

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De la escasez del pan a los peluches en la vía: las 5 columnas más leídas

De la escasez del pan a los peluches en la vía: las 5 columnas más leídas
Collage imágenes de las columnas más leídas -
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  • Nelson González Leal
  • Lunes, 06 de Junio de 2016 a las 2:30 p.m.

La escasez del pan -y de nuestra cultura identitaria- ocupó la mayor atención de los lectores de opinión durante la semana pasada

La salud de la democracia se refleja - y aquí parafraseo a nuestro segundo columnista más leído de la semana pasada, Víctor Álvarez - en su capacidad para detectar, minimizar y atender los factores sociales, políticos y económicos que impulsan las crisis, incluso los culturales. ¿A qué hago referencia con esto último? Pues a lo que se relaciona con esa popular y sabia sentencia que dice: "No sólo de pan vive el hombre". En este país la soberbia incompetencia administrativa gubernamental y la ambición indolente del poder económico - roles y espacios que a ratos, y cada vez con mayor frecuencia, se (con)funden - han revocado la aplicabilidad del refrán y nos han puesto a desvivirnos por el pan, a través del avance de una crisis que se amasa y se levanta con la carestía del trigo y la levadura, lo que implica una escasez mayor: la de nuestra identidad cultural, nuestro saber quiénes somos y lo que podemos lograr con lo que somos, porque resulta que -como argumenta nuestra columnista más leída de la semana, Indira Carpio, "Ni el pan, menos el trigo, son nuestros", aunque se nos haya hecho tra(d)ición.

Son estas dos reflexiones que van de la mano, porque es obvio que el fondo de la escasez del pan es político, es parte, sí, de una guerra, pero no económica, sino político-ideológica que se libra entre dos bandos (nunca mejor empleada esta palabra) por el control del poder y las prebendas que éste suele ofrecer para su indebido uso -y a esta conclusión se llega por descarte simple: si no fuese así, el propio poder bien administrado en democracia ya habría sanado las heridas producidas por la crisis (en realidad y en justa sanidad política, no hubiese permitido que se produjeran, o por lo menos no con tal saña y hondura).

El resto de las opiniones más leídas de la semana también apunta a lo que es hoy el "pan nuestro de cada día", amasado no con trigo, sino con arrogancia y violencia, y cuya levadura es la impunidad: carencias, absurdos, excesos, corruptelas, delitos, delitos, delitos. Y el envilecimiento social y ciudadano que de todo esto deriva. Es triste como nos han cambiado el pan. Primero nos hicieron "hombres de trigo", cuando nuestro tesoro y fortaleza era el maíz. Nos vimos obligados a superarlo y olvidar, para asumir el trigo como hábito. Y ahora pretenden -de nuevo la misma representación soberbia del poder- cambiarnos el trigo por la sangre y el miedo, pero son ellos los que ahora olvidan que de la sangre y el miedo se ha hecho siempre la argamasa de nuestras murallas, de nuestro temple popular.

Hay hálitos de esperanza, precisamente por ello -por eso que señalo que los otros olvidan-, hay el vislumbre de posibilidades, como su suceder en toda crisis, y ello apunta a que si bien la democracia está abatida, aún no exhala el último suspiro. Pero lean -o relean- en las cinco columnas más leídas de la semana pasada cuáles son o pueden ser estas salidas y ante cuáles situaciones nos confrontamos. Lean y compartan, dialoguen, comenten y generen respuestas, actos, ética.

Pan, de Indira Carpio / Carrizal

Ni el pan, menos el trigo, son nuestros. Pero es más viejo que la escritura y acá se hizo tradición, tanto como la arepa.

La democracia: mucho más que elecciones, de Víctor Álvarez / Caracas

La democracia no puede legitimarse única y exclusivamente a través de las elecciones...

Una Señora para nuestros días, de Valmore Muñoz Arteaga / Maracaibo

María es Señora para nuestros días por ser un vaso rebosante de la memoria de Jesús, Sede de la Sabiduría, al que podemos acudir para saber interpretar coherentemente su enseñanza.

Todos para una y una para todos: la cultura de la violación, de Esther Pineda G. / Caracas

La cultura de la violación encuentra tanta aceptación en la sociedad que los agresores sienten libertad de jactarse de sus actos, grabar vídeos y tomarse selfies con sus víctimas sin temor a la sanción social o penal por la comisión de tales delitos.

Los peatones no son peluches (bitácora de un viaje), Cheo Carvajal / Caracas

Esta es la crónica de mis desplazamientos multimodales de ayer, martes 31 de mayo, un viaje que revela carencias, absurdos, excesos, pero también posibilidades de transformar lo que tenemos ante nuestros ojos.

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http://www.contrapunto.com/noticia/suspiros-y-galletas-dulce-antojo-coloniero-103816/