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Miércoles, 22 de Noviembre de 2017

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De Eleazar Hernández a Paúl Moreno: dos homicidios, dos relatos, una sola demencia

De Eleazar Hernández a Paúl Moreno: dos homicidios, dos relatos, una sola demencia
Imágenes tomadas de Twitter por el autor de la columna -

Este aniquilamiento político-partidista nos está amaestrando (peligrosamente) para sentir solo "dolor preferencial"

"Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada", "Ana Karenina", de León Tolstoi

1. Las desventuras

El 29 de octubre del año 2015, estudiantes simpatizantes del PSUV realizaban unas elecciones internas para su futura federación. Acontecía en la Facultad de Humanidades y Educación de LUZ. Los profesores cobrábamos, pero estábamos en paro. Los estudiantes (a la larga) perderían otro semestre. Ese día, Yorman Barillas, presidente de la FCU de LUZ, y Carlos Palma, secretario, (ambos opositores recalcitrantes) se presentaron a reclamar su territorio. Según ellos (Yorman y Carlos) eran elecciones ilegales. Según los estudiantes chavistas, solo incumbían al sector estudiantil afecto al gobierno. Yorman Barillas y Carlos Palma eran antiquísimos "estudiantes universitarios" que su tiempo de permanencia en LUZ les daba para haber culminado cuatro o cinco carreras, con posgrados incluidos. En la disputa por las razones y las sinrazones, el estudiante Eleazar Hernández (estudiante afecto al chavismo) es empujado contra una cartelera con vidrio. El vidrio se quiebra por el impacto y lo degüella. Eleazar muere desangrado con 22 años. Era estudiante de Derecho y hacía un curso en el CICPC. Los testigos aseguran que Eleazar se enfrentó tanto a Yorman como a Carlos y que en la lucha, lo lanzan contra la cartelera. Eleazar deja su rastro de sangre allí, mientras los inculpados huyen y, literalmente, desaparecen del país.

El 17 de mayo de 2017 (dieciocho meses y medio después), Paúl Moreno se sienta en una acera de una avenida de Maracaibo. Paúl estudia medicina, tiene 25 años y además pertenece a una brigada de primeros auxilios que socorre a los estudiantes universitarios (algunos) que se suman a las protestas pacíficas (algunas) y violentas (muchas) en contra del gobierno. En esa oportunidad, él mismo está en una protesta pacífica no convencional (protesta con cierre de calle) con otros estudiantes en una complicadísima y muy transitada avenida de Maracaibo (la avenida Fuerzas Armadas antes; ahora Paúl Moreno Camacho). Como posteriormente se pudo comprobar en un video, una camioneta (Toyota Hilux blanca, placas A90AU1L) intenta pasar, los estudiantes no se lo permiten y esta se salta la isla de la avenida. Allí estaba sentado Paúl. La camioneta lo arrolla dos veces y huye. Paúl muere pocos minutos después en un hospital público a causa de politraumatismo craneoencefálico.

2. El relato de LUZ


Como es de esperarse, la gente del chavismo en el Zulia, se apropia del dolor por el homicidio de Eleazar Hernández y lo tramita como una nueva confrontación. Condena a los señalados como responsables y pide que sean apresados. El gobernador del estado Zulia (Arias Cárdenas) visita (no sé si antes de su muerte lo conoció) la humilde casa de Eleazar el día del velorio. También asisten las autoridades rectorales de la universidad. En el cementerio, el gobernador acusa a las autoridades universitarias de LUZ (principalmente al eterno rector Jorge Palencia) de ser cómplice y de tolerar, dentro de la universidad, un nido de malandros con la finalidad de sacar provecho político-partidista. Se produce un escándalo y una indignación por esta declaración que es una verdad a vox populi. El chavismo encuentra una tempestad para enfilar sus cañones. La universidad se ofende. Eleazar yace en un ataúd.

En la universidad, puertas adentro, solo hay silencio pesado y se reclama moderación. El CU, en una sesión urgente, emite un tímido comunicado en el que apenas condena lo acontecido, pero solicita que se espere pacientemente por el resultado de las investigaciones para determinar responsables comprobados y, además, solicita (textualmente): "Exigimos, en memoria de Eleazar, que este hecho no sea politizado. Pedimos objetividad en las investigaciones para que nadie pretenda sacar algún beneficio de este lamentable hecho ". Sin embargo, el "hecho" era que tanto Barillas como Palma estaban involucrados "en directo" en el "hecho", que había testigos de su participación en la trifulca que generó el homicidio de Eleazar y que, de inmediato, tanto Barillas como Palma salieron huyendo sin dejar rastro. No obstante, el CU no se atrevió a nombrarlos en sus declaraciones o a tomar medidas contra ellos o a denunciar su participación en lo sucedido.

En la universidad, puertas adentro, solo hay silencio pesado y se reclama moderación. El CU, en una sesión urgente, emite un tímido comunicado en el que apenas condena lo acontecido, pero solicita que se espere pacientemente por el resultado de las investigaciones para determinar responsables comprobados y, además, solicita (textualmente): "Exigimos, en memoria de Eleazar, que este hecho no sea politizado. Pedimos objetividad en las investigaciones para que nadie pretenda sacar algún beneficio de este lamentable hecho ". Sin embargo, el "hecho" era que tanto Barillas como Palma estaban involucrados "en directo" en el "hecho", que había testigos de su participación en la trifulca que generó el homicidio de Eleazar y que, de inmediato, tanto Barillas como Palma salieron huyendo sin dejar rastro. No obstante, el CU no se atrevió a nombrarlos en sus declaraciones o a tomar medidas contra ellos o a denunciar su participación en lo sucedido.

En el caso de Paúl Moreno, la comunidad universitaria (mayoritariamente opositora) levanta un legítimo, doloroso y gigantesco revuelo. Las redes sociales (ahora, su principal hábitat) explotan con presunciones sobre los autores de la tragedia. En un chat en el que participan profesores de la Facultad de Humanidades llamado "Comunidad Humanística", (aunque debería llamarse más bien "Comunidad Deshumanizada", por algunas de las ideas que ahí se exponen) circula cualquier clase de hipótesis criminales. El CU convoca a una sesión abierta (para que asista toda la comunidad universitaria) y LUZ se paraliza. En esa sesión se emite un acuerdo de duelo cuyo final es este:

Con el último "considerando", la universidad consolida la etiqueta cognitiva " gobierno represor/estudiantes héroes víctimas", una etiqueta posicionada desde la oposición.

Sé de profesores de LUZ cuyas clases (dos horas académicas por día) tienen como contenido programático hablar estiércol de todo y todos lo que sea cercano al gobierno. Y lo hacen reptilianamente. Por eso estimulan a los estudiantes a participar en las protestas. Los alientan, pero no llevan a sus hijos para que estén en primera fila. La comunidad universitaria opositora quería un responsable y se aguijoneó hacia a quien se "prefería" y se "anhelaba" que lo fuera. No se quería la verdad. Se Incitaba a una sola expectación: "que sea el gobierno", "que sea el gobierno", "Dios mío, que los asesinos sean del gobierno"... oraban las almas en sus escondites corpóreos.

3. El papel de la prensa regional

En el caso de Eleazar Hernández, hay poco que registrar. La prensa no se entusiasmó. Apenas recogió la reseña de su muerte, otra información esporádica sobre las acciones posteriores para esclarecer el caso, pero, en general, guardaron un acuoso silencio. Siempre, con distancia, sin involucrarse, sin dar mayor credibilidad sobre la culpabilidad de los culpables. Dejaban que el tiempo borrara las huellas. Del lado de la prensa oficialista, se recurrió a las deslegitimaciones ya establecidas con las que plasma el desacuerdo ideológico en pugna:

En dieciocho meses, unas poquísimas notas noticiosas sobre el caso. Es más, en un acto extremo de parcialización, los medios "colaboraron" a que los involucrados pudieran ser apreciados ya no como victimarios sino como víctimas:

En el homicidio de Paúl Moreno, la prensa regional toma otro camino. El de Versión Final es emblemático. En ocho días realizó veintidós notas informativas. Cada día se lo dedicaba a un aspecto (de su vida, sus sueños, datos sobre las investigaciones, etc.) y además insertó en sus páginas un recuadro con su foto y un mensaje permanente en el que se contaban las horas sin que se capturaran a los responsables.

En su impaciencia reporteril, el diario no escatima esfuerzos en publicar cualquier versión (no final) sobre los causantes de homicidio y en recorrer los aspectos de la vida de la víctima. Es también a través de ese desesperado e incesante trabajo periodístico como se propaga conjeturas sobre la vinculación de los responsables de la muerte del joven con el gobierno nacional: el comisario de Polisur, Danilo Vílchez o a la esposa de un general:

Esta versión (no final) también fue enriquecida con tuits de dirigentes opositores como Juan Pablo Guanipa, Henrique Capriles o el padre Palmar, quienes (a secas) acusan al gobierno de su participación en el hecho. La alcaldesa de Maracaibo, Eveling de Rosales (ella, que ha convertido a Maracaibo en un estercolero galáctico) y su esposo no faltaron a la cita. En las almas opositoras de LUZ, en las redes en que pernoctan, en sus dirigentes partidistas, en todos, había una sanguinolenta esperanza de que el culpable directo saliera de las filas del chavismo. El homicidio de Eleazar, desde el principio, los medios lo deslegitiman porque "lo politizan" y lo encuadran en la confrontación ideológica-programática entre el gobierno y la oposición. En el caso de Paúl, no. Lo higienizan de tal modo que cualquier vinculación político-partidista desaparece y lo elevan, más bien, hacia causas que a todos nos unan. Solo basta ver cómo trató, cada caso, en su momento el diario Versión Final:

4. La triste versión (final)

A última hora, el día viernes 27 de mayo se logra identificar, inequívocamente, a los responsables del homicidio: otro joven estudiante de una universidad privada (tiene 22 años) y su novia. Ambos pertenecientes a una familia de clase muy bien acomodada de Maracaibo. Quizá, política e ideológicamente, más cercanos a Paul que a Eleazar. El responsable ha confesado que quería pasar, que los estudiantes trancaban la calle y no se lo permitieron, que se puso nervioso cuando percibió que lo atacarían y que no vio a Paul cuando saltó (a la fuerza) por encima de la isla. Sea como sea, su vida también se trunca. A pesar de este hecho, lo dicho, lo insinuado queda; la idea propagada prolifera, la rabia y la indignación generada no se evaporan y el uso sesgado del dolor (de parte y parte) endurece.

Este aniquilamiento político-partidista nos está amaestrando (peligrosamente) para sentir solo "dolor preferencial" . El homicidio de Eleazar fue mezquino, el de Paul, estúpido. Digan lo que digan o lo pongan como lo pongan, no hay nada heroico en morir degollado por un vidrio luego de ser empujado por un matón de barrio y tampoco lo hay en sentarse a descansar en una acera y ser arrollado por un joven que aprovechó el modelo del vehículo que conducía para pasar por donde se lo impedían.

No conocí a Eleazar Hernández, pero sí a Paúl Moreno. De mi parte, me unen lazos amorosos profundos con su padre (fue mi entrenador de esgrima) y con su hermano mayor. De pequeño, Paúl retozó entre nosotros mientras su padre me preparaba para una competencia nacional. No sé si los familiares de Eleazar recibieron alguna compensación por su desgarro. Tampoco sé si ponerle el nombre a la avenida donde murió reconforta a la familia de Paúl. Para mí, es lo mismo que ponerle su nombre a los cauchos que lo aplastaron. De todos modos, si en mí existiera un verdadero poder sobrehumano para la expiación, recogería todos esos consuelos y se lo regresaba a sus estafadores emocionales. Acto seguido, les devolvería sus vidas. Para mí, lo único que realmente merecen.

También para mí, sin duda, es hora de dar un paso atrás ante ese afán de convertir en trofeo tanta muerte vomitada desde tanta locura maldita.

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