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Martes, 17 de Julio de 2018

Contrapunto.com

Arte y Cultura

El director busca mostrar un teatro de reflexión que permita asomarnos a nuevas realidades

Daniel Uribe sigue encendiendo luces en el teatro para iluminar el país

Daniel Uribe sigue encendiendo luces en el teatro para iluminar el país
"Me interesa la reflexión sobre un país que padece porque los principios y valores de su sociedad están deteriorados", expresa Daniel Uribe - Foto: Jonathan Lanza - Contrapunto
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  • Andreína Gómez
  • Domingo, 17 de Junio de 2018 a las 12:13 a.m.

El director se mantiene activo desde que comenzó en el teatro desde hace más de 30 años. Siempre comprometido con su arte y su pensamiento, continúa diseñando nuevos proyectos para el desarrollo de las artes en escénicas en Venezuela

Fundado por el desaparecido maestro Carlos Giménez, el Centro de Directores para el Nuevo Teatro sigue generando una plataforma sólida para el desarrollo profesional de los jóvenes creadores de la escena nacional. Más de 100 espectáculos producidos, 17 premios nacionales e internacionales y 30 eventos en el exterior avalan estos años de convocatoria y alternativas diferentes a las que conforman el estatus teatral.

El Centro Nacional de Directores para el Nuevo Teatro, logró impulsar a importantes directores, actores y dramaturgos cuya tendencia y labor son los espectáculos de carácter experimental, nuevos textos, adaptación de obras clásicas y diseños de producción para espacios no convencionales.

Prueba del éxito de esta labor son las obras Fango Negro, teatro en el autobús, Teatro en el Apartamento, City Tours que lograron colocarse en prestigiosos festivales y encuentros internacionales en Estados Unidos de América, Cuba, Egipto, Francia, Argentina, Brasil, Colombia, España, Italia, República Dominicana, México, Costa Rica, Ecuador, Rusia y Aruba. Y, desde 1996, crea los Festivales de Dramaturgia en Nueva York y París, y en 2010 el Venezuelan Art Festival New York-Miami, con el objeto de dar a conocer el arte venezolano en el mundo.

Daniel Uribe permanece al frente en Caracas, como uno de los creativos y gerentes de esta institución. Con más de 30 años de trayectoria en el ámbito profesional, de su mano cosecharon exitosas temporadas y funciones obras como Penélope, original de José Gabriel Núñez, y basada en el argumento de la experiencia escénica que concibió el autor en su obra original titulada Teatro en el bar en Teatro Bar.

También estuvo al frente de la función de la animadora Josemith Bermúdez, Vestida para sanar, y más recientemente dirigió la nueva temporada de El Test, original de Jordi Vallejo.

Provocador de reflexiones

La necesidad de este creador es generar reflexiones profundas en el público, a través de una entrega sensorial y de exploración psicológica en la mayoría de los textos que escoge para llevar a escena. Particularmente le interesa penetrar en el pensamiento del público para provocar conflictos éticos, con el propósito de encender una luz de esperanza, que contribuya a trazar un nuevo objetivo de cambio para el entorno.

A propósito de la puesta en escena de Penélope el pasado mes de abril, conversamos sobre sus objetivos en el actual contexto venezolano: “Me interesa la reflexión sobre un país que padece porque los principios y valores de su sociedad están deteriorados. Pienso que cada vez es más urgente que tomemos conciencia y actuemos para atender la crisis social, política y económica que se ha apoderado, como un pulpo, de nuestro continente”, afirma Uribe.

¿Por qué insistir en este formato que incorpora al público a participar de la obra teatral? ¿Modifica la propuesta haciendo una obra nueva en cada función?

—Creo que no se trata de insistir sino de experimentar, tanto con el público como con el elenco, de vivencias que le permitan establecer racionalmente la realidad de un país e intentar que se despierte una nueva conciencia.

¿Hacia dónde nos lleva como espectadores este tipo encuentros con el teatro? ¿Cómo se establecen los límites de exploración?

—No hay límites para la exploración. De eso se trata el arte siempre. De investigar constantemente con la misma vertiginosidad con la que nos arrastran las realidades artísticas, porque ir en contra de esto es quedarnos atrás y desaprovechar las posibilidades creativas constantes y cambiantes que tenemos a la mano.

¿Cómo se valora la obra de los dramaturgos venezolanos en las escuelas y en el teatro contemporáneo?

—Siempre ha habido y habrá una pujante dramaturgia que se abre paso cuando se van generando los espacios suficientes para la creación teatral. Pero esto no solo sucede con la dramaturgia, hay también una generación de actores, directores y creadores que se están abriendo camino casi como por generación espontánea. Por esto el Estado y los organismos competentes deben crear la plataforma necesaria para darle paso a este discurso. Los gestores culturales y los gerentes que manejan los pocos espacios que existen en nuestra ciudad, deben también darle paso a este movimiento teatral generacional que se está expresando cada vez con más contundencia.

¿Cómo ve el desarrollo del teatro venezolano en estos momentos en los que la producción televisiva no ofrece oportunidades de proyección a los actores venezolanos?

—El teatro siempre será la génesis de todo el proceso escénico. Es el único espacio en el que lo que ocurre se convierte en algo mágico, a través de la verdad que se genere en el escenario. El teatro es maravilloso porque nos permite lo irrepetible.

¿Hacia dónde se proyecta el trabajo de los directores venezolanos?

—La dramaturgia va unida a la dirección teatral cada vez que abre el telón. Todo ese discurso escénico llamado teatro, incorpora todo un proceso de producción y roles de vital importancia. Por eso creo que se deben generar nuevos espacios y que los espacios existentes sean participativos y no acaparadores de egos en donde solo pueden tener acceso amigos y allegados.

¿Cómo valora la tendencia del público a preferir los stand-up comedy?

—El stand-up es un género que ha cobrado demasiada vigencia en la cartelera teatral y creo que todos tenemos un rincón en este medio de expresión comunicacional, por lo cual toda forma de arte debe respetarse. El respeto al derecho ajeno nos conduce a la paz. Lo que sí creo es que todo debe salir con buena factura. Muchos hablan del teatro comercial en un tono peyorativo. Yo más bien prefiero hablar del teatro bien hecho, y como dijo Charles Chaplin alguna vez, “no hay mejor teatro que un teatro lleno”.

¿Hacia dónde se proyecta su trabajo en la actualidad? ¿Cómo se ubica dentro de la realidad del país?

—Sigo trabajando con empeño y dedicación. Estoy concentrado en mostrar ese teatro de reflexión que nos permita asomarnos a las nuevas realidades sociales, políticas, económicas y existenciales; pero que también nos dé la oportunidad de reírnos de nosotros mismos frente a un espejo.

¿Cuál es su mensaje de aliento para los creadores y hacedores de la cultura en Venezuela?

—Que sigamos adelante a pesar del momento difícil que estamos viviendo. Nosotros, los artistas, somos luz y debemos mantener la luz encendida y obligar al público a no dejar que esa luz se apague. Con tantas luces encendidas será fácil construir el camino que el país necesita. Cada quien desde su trinchera debe continuar trabajando en pro de la reconstrucción de este maravilloso país llamado Venezuela.

http://www.contrapunto.com/noticia/suspiros-y-galletas-dulce-antojo-coloniero-103816/