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Martes, 17 de Octubre de 2017

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Faltan recursos para combatir el chikungunya

Faltan recursos para combatir el chikungunya

Faltan recursos para combatir el chikungunya
En estos estados se ha distribuido insecticida para controlar el vector - Contrapunto
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  • Rhona Bucarito
  • Miércoles, 20 de Agosto de 2014 a las 4:30 a.m.

Por cada 604 mil venezolanos hay sólo un vehículo para fumigar y matar al mosquito transmisor. El Instituto Nacional de Higiene es el único laboratorio autorizado para diagnosticar el virus

Airam Fernández.- Cerca de las 7:00 pm del jueves 31 de julio, Ogla empezó sentir un leve malestar, similar al de una gripe. Decidió irse a la cama a descansar y se quedó dormida. De madrugada se despertó temblando: fiebre de 39 grados. Le dolían las piernas, los dedos de las manos y los pies. Habían pasado cuatro días desde que llegó de Ocumare de la Costa. “Pesqué un virus allá”, pensó. En la mañana no podía levantarse de la cama. El cuerpo no le respondía, sentía que le martillaban las rodillas, la cabeza le retumbaba, casi no podía abrir los ojos. “Llamé a mi hija y no sé cómo logró levantarme de la cama y arrastrarme hasta el carro para llevarme a la clínica. No podía apoyar los pies porque el dolor era espantoso” cuenta.

Durante dos días, Ogla permaneció hospitalizada en la Clínica Metropolitana, en Caracas, a punta de suero, para estabilizarla. También le suministraron analgésicos intravenosos para aliviar el dolor corporal. Cuando el médico llegó a la habitación para informarle el diagnóstico, confirmó sus peores sospechas: padecía chikungunya. Así se convirtió en uno de los 152 casos confirmados en Venezuela por el Ministerio de Salud.

El chikungunya es una enfermedad vectorial que, como el dengue, es transmitida por los mosquitos de la especie Aedes aegypti, también conocidos como “patas blanca”. En estos casos, los zancudos son los vectores que contagian el virus a través de picaduras en la piel.

La memoria y cuenta más reciente del Ministerio de Salud apunta que en 2013 fueron distribuidos en todo el país 73802 kilogramos de Themephos granulado, un insecticida utilizado para fumigar y abatizar —rociar el producto en contenedores de agua como tanques o piscinas— contra los mosquitos.

Entre las fallas en el combate a las enfermedades vectoriales, el ministerio reconoce que hay “deficiencia en el parque automotor que se destina para realizar las fumigaciones que permiten combatir enfermedades endémicas y realizar actividades de laboratorio, así como inspecciones a los establecimientos de salud”.

Según la memoria y cuenta, el año pasado se repararon 212 equipos de aplicación de insecticidas. Sin embargo, el director general de Salud Ambiental del ministerio, Jesús Toro, explicó a Contrapunto que apenas disponían de 50 camionetas para transportar los equipos y rociar los insecticidas, es decir, un vehículo por cada 604134 habitantes.

“Los equipos pesados son muy complejos, tienen que ir en camionetas doble cabina y casi todas estaban en malas condiciones, porque el producto daña la carrocería. Por eso compramos 120 camionetas que llegarán en las próximas semanas y se sumarán a los 50 que ya teníamos. Hay que corregir y hacer las jornadas como es debido. Más aún con el chikungunya”, detalló.

La adquisición de estos vehículos está enmarcada en uno de los 16 acuerdos firmados en julio, entre el ministro de Educación y vicepresidente para el Área Social, Héctor Rodríguez; el ministro de Comercio, Dante Rivas, y el vicepresidente de Chery Automobile, Zhou Biren, detalló Toro.

Sobre la dotación de equipos, el ministerio señala que en 2013 se entregaron 114 unidades de motopulverizadores motor 423 y 73 pulverizadores X-Perts. Aragua, el estado con mayor incidencia de vectores, apenas recibió tres unidades. La entidad de mayor dotación fue Bolívar. También destinaron a esta jurisdicción 2276 mosquiteros individuales de un total de 3130.

El último boletín epidemiológico del Ministerio de Salud indica que en todo el territorio nacional hay 82 casos “autóctonos” (adquiridos en el país) y 70 importados, como el primer paciente que se enfermó de chikungunya en Venezuela: un viajero proveniente de República Dominicana que vive en el estado Bolívar.

Aragua es la jurisdicción donde se ha registrado el mayor número de casos. Le siguen Vargas, Carabobo, Guárico y Distrito Capital, sin detallar cifras.

Médicos consultados por Contrapunto indicaron que cuando una enfermedad ocurre con una frecuencia mayor de la habitual debe ser catalogada como una epidemia. El chikungunya lo es por tratarse de un virus nuevo en Venezuela y en América.

A matar zancudos

El incremento semanal del chikungunya se suma al repunte de 36,4% que registró el dengue el año pasado: el número de pacientes contagiados en el país subió de 46708 en 2012 a 63726 en 2013, según cifras oficiales.

El infectólogo del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Julio Castro, advierte que el aumento de las enfermedades vectoriales revela que las políticas públicas de salud para controlar su propagación no son efectivas. “Sólo hay una explicación: las autoridades no están realizando actividades preventivas ni monitoreo constante”.

El presidente del Colegio de Médicos de Aragua, Ángel Sarmiento, asegura que las cifras que maneja el Ministerio de Salud no se compaginan con la realidad y que los infectados podrían superar las 100 personas.

En Maracay, Lisbeth Hidalgo presentó todos los síntomas la semana pasada. En el sector 23 de Enero, donde vive, al menos seis vecinos de su cuadra padecen el mismo cuadro clínico. “Fui a un módulo cerca de mi casa y me dijeron que era la fiebre de chikungunya pero que ellos no podían hacerme el examen porque no están autorizados. Sólo me mandaron reposo, tomar mucho líquido y Acetaminofén. A la gente de por aquí les he dicho lo que me mandaron pero ahora nos cuenta conseguir Atamel”, asevera.

La Organización Mundial de la Salud establece que el máximo permisible de “mosquitos domiciliarios” es de 1%, es decir, uno por cada 100 viviendas. En los países del Caribe, que históricamente han tenido epidemias de dengue, es común que alcance 5%. Pero en Venezuela supera el límite: el promedio va de 15 a 20%.

Para el doctor Castro, la fumigación no es el método más efectivo para controlar estas epidemias porque solamente ataca a los mosquitos adultos. La abatización, en cambio, sí lo es porque se realiza a través de productos que van directo al agua para aniquilar los más de 40 huevos que depositan a diario. Toro, por su parte, asegura que en el Ministerio de Salud efectúan los dos procedimientos pero que por ahora, lo ejecutan sólo en las zonas donde han confirmado casos de chikungunya.

Por ejemplo, en las parroquias de Catia, Antímano, La Vega y El Valle, del municipio Libertador en Caracas, los vecinos aseguran que en lo que va de año no han recibido visitas de personal calificado con los respectivos equipos de fumigación y abatización. “Hasta ahora no tenemos chikingunya pero sí hay mucho dengue por los criaderos que se forman por aquí”, dijo Caridad González, habitante de Antímano.

“Tiene que haber vigilancia, pasar por las casas, ver cuántos mosquitos hay. Eso se llama monitoreo aédico. Pero no se hace porque tenemos dengue desde hace 25 años y aún no logramos controlarlo”, asegura Leslie Álvarez, bioanalista e investigadora de la Universidad de Los Andes, quien ha dedicado gran parte de su carrera a medir la densidad aédica—de los mosquitos aedes— y a estudiar la resistencia que desarrollan ante ciertos insecticidas.   

Haz click en la imagen para conocer más sobre los síntomas, los países donde se ha propagado la enfermedad, y el uso y dotación de insecticidas en Venezuela: 

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Un solo laboratorio diagnostica el virus

A Ogla le tomaron una muestra de sangre y la mandaron al Instituto de Medicina Tropical de la UCV, donde desarrollaban una prueba piloto para el diagnóstico del virus, hasta que se fueron de vacaciones colectivas la semana pasada.

Hasta ahora, el Instituto Nacional de Higiene (INH) es el único ente autorizado por el Ministerio de Salud para certificar la existencia del virus de chikungunya. El doctor Toro asegura que debe ser así para llevar un control exacto. La prueba de Ogla pasó de Medicina Tropical al INH, para que pudieran certificarla y contarla dentro de las estadísticas oficiales.

En Caracas, el INH realiza 20 pruebas diarias a las personas que acudan con una orden médica antes de las 6:00 am. Toro explica que proceden de esa manera porque la mayoría de los casos están en el interior del país. “Cualquier paciente, en cualquier parte de Venezuela, puede ir a un laboratorio si siente los síntomas, y hacerse una prueba que el mismo laboratorio debe mandar a Caracas para su análisis. Eso debe ir con una ficha epidemiológica firmada por un médico o enfermera”, explica.

Señala que desde la primera semana de junio y hasta el 1 de agosto procesaron 228 muestras, de las cuales 94 dieron positivas. Ayer aumentó el número de casos. “Al instituto nos llegan, en promedio, 50 muestras semanales y estamos en total capacidad para seguir haciéndolas, mientras preparamos a todo el personal del país para el diagnóstico clínico de la enfermedad”, expresó.

El doctor Castro celebra que las autoridades de Venezuela se hayan preparado para aplicar la prueba, una vez que se detectó el primer caso en América, en la isla de San Martín a finales del año pasado. Pero considera que en ese momento era necesario tomar otras medidas. “Aquí necesitamos que los médicos que están tanto en Caracas como en Ciudad Bolívar, Barinas, Higuerote y Guasdualito sepan diagnosticar la enfermad. Eso no ha pasado hasta ahora. Los médicos trabajan sobre la marcha, tratando de identificar las diferencias entre este virus y el dengue. No se puede empezar a preparar a todo un establecimiento de salud cuando ya la epidemia está encima. Lo lógico es que nos autoricen a dar un diagnóstico a ‘pepa de ojo’ porque llegará un momento en el que pierda sentido que el ente autorizado por el ministerio siga haciendo la prueba, que en todo caso debería hacer para confirmar que el virus circula por el país y eso ya está confirmado”, explica.

En República Dominicana se estiman 500 mil casos desde inicios de 2014, según Cruz Roja Internacional. Castro asegura que tres factores obligarán a Venezuela a mirarse en el espejo del caso dominicano: “El virus está activo dentro de la población y su distribución es generalizada. Además hay dengue y una densidad elevada de zancudos que incrementan la posibilidad de enfermarse”.

El Ministerio de Salud, a través de campañas informativas, insiste en marcar las diferencias de este virus y el dengue, para evitar confusiones. Lo más importante es identificar el tipo de dolor: el chikungunya ataca las rodillas, manos y codos, mientras que el dengue ocasiona dolor en la musculatura general. Con la campaña “Al mosquito ni agua”  buscan alertar a la población acerca de la importancia de eliminar los criaderos de zancudos que puedan transmitir el virus. El doctor Jesús Toro recomienda a quienes tengan planes de viajar al Caribe, en especial a República Dominicana, que tomen las medidas necesarias para evitar ser picados por mosquitos.

Ogla no adquirió el virus fuera del país. Le bastó ir a El Playón, en Ocumare de la Costa, para regresar infectada a su apartamento de Quinta Crespo, en Caracas. Al tiempo que cumple con su reposo, con los ocho litros de agua que debe ingerir a diario y el Acetaminofén cada ocho horas para calmar el dolor de sus rodillas, la mujer de 62 años mantiene las ventanas cerradas, ruega por enterarse de una fumigación en su zona y casi no sale de su cuarto; al despertar se baña en repelente, sin dejar al descuido ni un solo centímetro de piel.

 

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