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Viernes, 17 de Agosto de 2018

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Opinión

El ojo mecánico | De películas y otras anotaciones de un cinéfilo empedernido

Cine mestizo

Cine mestizo
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Tom Espinoza nació en Caracas, en la actualidad vive en Buenos Aires y su ópera prima, “Arpón”, es una coproducción entre Argentina, España y Venezuela. Es la nueva configuración del cine nacional

De unos años para acá, los nuevos talentos del cine venezolano hay que buscarlos más allá de la casa, fuera del patio. Son los casos de Michael Labarca, director de La culpa, probablemente, residenciado en Argentina, y Jorge Thielen Armand, autor de La soledad, afincado en Canadá. Hay muchos más: Mariana Rondón, en Perú; Antonio Savinelli, en España; Joel Novoa, en Estados Unidos; Hernán Jabes, en México...

No se trata de una diáspora al estilo de la mayoría de venezolanos que emigra huyendo de la desastrosa situación social y económica en la que se encuentra el país. Aunque hay mucho de eso, numerosos venezolanos formados en el mundo de la escritura, la música o del cine buscan en el extranjero las oportunidades que acá se les niegan de trabajar y desarrollarse en sus respectivos oficios.

Dentro de las preselecciones por Venezuela para los Premios Fénix del Cine Iberoamericano está la película Arpón, ópera prima del cineasta venezolano Tom Espinoza, realizada en coproducción con Argentina (país en el que el joven reside) y España. Un cine mestizo, sin duda.

Formado en el Centro de Investigación Cinematográfica de Buenos Aires, Tom Espinoza (Caracas, 1981) ganó varios premios internacionales con su cortometraje Las arácnidas, cinta de terror sobre un grupo de nado sincronizado cuyas cinco integrantes, todas adolescentes, tienen una extraña conexión con un nido de tarántulas.

Para su ópera prima, el cineasta escogió el género del thriller con visos de drama psicológico, en el que un angustiado director de un colegio mixto encuentra en uno de los baños de la institución una jeringa. El hallazgo lo lleva a pensar que los jóvenes de la escuela pueden estar en peligro, por lo que decide revisar él mismo los morrales de los estudiantes. Solo una adolescente de 14 años se niega a darle su mochila.

Desde el comienzo de Arpón, los personajes están en tensión o bajo una fuerte presión social y psicológica que los lleva a actuar de manera extraña. El profesor, por ejemplo, defiende la integridad de los pupilos a su cargo, pero mantiene una relación oculta con una prostituta; por su parte, la joven a la que finalmente se le descubre una inyectadora en su bolso, es una chica víctima del bullying que, en aras de querer parecerse a las chicas más populares d su entorno, recurre a una jeringa llena de aceite para lograr unos labios más prominentes.

A estas dos criaturas insatisfechas, la cámara de Tom Espinoza las sigue muy de cerca, como si tratara de husmear en esas otras vidas que ambos ocultan. Pero Arpón va más allá, pues la relación director-estudiante de los protagonistas refleja temas de una complejidad superior al asunto de la jeringa.

Germán Argüello, el director del colegio que encarna el actor Germán de Silva (el jardinero que siendo inocente se hace culpar por el arrollamiento a una mujer embarazada en Relatos salvajes), abusa de su autoridad al imponerse, sin llegar a escucharla, a la voluntad de Cata, interpretada por la joven actriz Nina Suárez, sobre cuyos débiles hombros recae el peso no solo del acoso de sus iguales, sino de la evidente falta de atención por parte de su madre, de la que sabemos en el filme por excusas como “está ocupada”, “ahora viaja”, “no pudo venir a la reunión”.

Desdichadamente, Tom Espinoza no escapó a la tentación de los artistas primerizos que quieren volcar todas sus preocupaciones en su obra iniciática. La educación, el abuso de autoridad, el bullying, la belleza como presión social y la animosidad destructiva, representada por una escenas en la que un compañero de colegio de Cata apunta su arpón contra ella y otros de sus amigos, están presentes en su ópera prima, pero sin ser llevados a su expresión más profunda o reveladora.

A pesar de ello, con Arpón se revela, aunque sea desde la distancia, otro nuevo talento para el cine venezolano y regional. Así que, mientras llega su estreno a las salas comerciales del país, valga informar que ya Tom Espinoza anda metido en un nuevo proyecto, una comedia negra titulada No crecerás, ambientada en un canal de televisión especializado en programas infantiles y que recogerá algunas de las vivencias que tuvo el cineasta durante los cinco años que trabajó en un lugar similar.

@juanchi62

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