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Miércoles, 12 de Diciembre de 2018

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Arte y Cultura

Continúa la cuarta edición del Festival de Jóvenes Directores en el Trasnocho Cultural

Kevin Jorges dirige “Cara de fuego”: una visión violenta de los lazos de familia

Kevin Jorges dirige “Cara de fuego”: una visión violenta de los lazos de familia
El joven director Kevin Jorges presenta una obra sobre la familia y la incomunicación: "Muchos actores como yo soñamos con un país unido", señala - Fotos: Miguel Hurtado
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  • Valentina Rodríguez
  • Viernes, 02 de Febrero de 2018 a las 6:01 p.m.

Rafael Monsalve encabeza el elenco; Jesika Moreno, Andrés Moros, Verónica Fagúndez y Jorge Gordillo completan el cartel. El vestuario es de Raquel Ríos

Una familia disfuncional, ajena a su realidad, conformada por un padre una madre y dos hijos: una chica y un chico. Los jóvenes hermanos, que están por salir de la adolescencia, luchan con el silencio, comodidad e ignorancia de sus padres. Aunque siempre se reúnen en la mesa, no logran entenderse ni comunicarse. Tanta es la insatisfacción que para huir de parecerse a sus progenitores, Kurt no puede contener su rabia y termina incendiando todo a su alrededor.

Cara de fuego, del dramaturgo alemán Marius von Mayernburg (Múnich, 1972), bajo la dirección de Kevin Jorges, es la segunda obra en exhibición de la cuarta edición del Festival de Jóvenes Directores Trasnocho. Una obra sobre la incomunicación, la crisis de identidad y la ruptura de los lazos afectivos.

El Festival de Jóvenes Directores Trasnocho tuvo su primera edición en 2015. Se creó con la finalidad de “generar un espacio para que el talento emergente pueda trabajar y mostrar su creatividad”.

Este año fueron seleccionados ocho jóvenes menores de 35 años: María José Castro, Jean Helmuth, Kevin Jorges, Sareni Siplenko, Aitor Aguirre, Alexis Márquez, Rafael Barazarte y Samuel Medina.

El jurado está conformado por Carolina Rincón, productora teatral del Grupo Actoral 80; Javier Vidal, director y actor; Luis Parada, médico y comunicador social; Andrés Roja, hacedor teatral; y Solveig Hoogesteijn, directora de Trasnocho Cultural.

Rafael Monsalve encabeza el elenco; Jesika Moreno, Andrés Moros, Verónica Fagúndez y Jorge Gordillo completan el cartel. El vestuario es de Raquel Ríos.

Jorges es Licenciado en Teatro, mención Actuación, por la Universidad Nacional Experimental de las Artes (2013). Escribió, dirigió y protagonizó el stand-up comedy El show de Rompe. Ha trabajado como actor con Consuelo Trum, Dairo Piñeres, Oswaldo Maccio y Leyson Ponce. Estuvo nominado al Premio Marco Antonio Ettedgui en 2015 y 2017.

—¿Cómo llegas a este texto y por qué le interesó presentarlo para este festival?

—En 2010, en La Habana, fui a Cuba a un festival de danza. Entré en una librería llena de libros de teatro que no hay aquí, ahí encontré Teatro alemán actual, publicación en la que está esta obra. Al leerla me gustó. Me interesó presentarla para el Jóvenes Directores porque quería participar con un texto que no fuera fácil, que fuera difícil de plantear en escena, y esta es una obra muy difícil, porque no tiene ningún tipo de acotación. Esta obra es muy interesante porque mezcla el distanciamiento de Bertolt Brecht, los actores salen de la obra y hablan con el público. Quería además presentar algo que no fuera común ver en las tablas.

“También me interesó presentar La noche oriental, de José Ignacio Cabrujas, que me encanta, pero es una producción muy grande y ahora no tenemos los recursos económicos para montar algo así”.

—¿Es la primera vez que participas en el Jóvenes Directores de Trasnocho?

—Sí. En 2015 iba a participar como actor, bajo la dirección de Fernando Azpurúa, ganador de esa edición, pero al final no pude estar. Quería dirigir desde hace rato, y esta convocatoria fue el último empujón, además del tema país, quería ocuparme con esto y no preocuparme y que me absorbiera “la preocupación general o colectiva de los venezolanos”.

—¿Hasta ahora qué te ha parecido el festival?

—Me ha ido bien. Es una competencia sana, donde nos reunimos ocho locos que estamos metidos en este país y que estamos buscando la forma de ocuparnos en algo que nos gusta hacer. Aún no he visto la primera obra, La edad de la ciruela, voy a la penúltima función, además quiero ver a mi maestra Manuelita Zelwer, que está en el elenco. Parte de lo que yo hago en mi obra lo aprendí con ella: jugar, nada más. El teatro es un juego.

—¿Qué crees que le hace falta al festival para crecer, para mejorar?

—Creo que deberían permitirnos utilizar la Sala Plural, que es experimental, como experimental, para poder experimentar realmente con nuestras propuestas. Que no se puedan mover las sillas de la sala, porque no se puede cambiar la numeración de la taquilla, por ejemplo, es algo absurdo. Esta sala debería permitir más libertad, poder cambiar la distribución del espacio, tanto de los actores como del público.

—En la rueda de prensa de la presentación del jurado del festival dijiste que querías ser director para dirigir como te gustaría que te dirigieran, ¿lo estás haciendo ahora?

—Sí (risas). Estoy dirigiendo como yo quisiera que me dirigieran. Estoy muy emocionado. Me siento que estoy como las embarazadas (risas), porque tengo mucha ansiedad, por todo me dan ganas de comer o me pongo a llorar de pronto; también conseguí un escrito de Eugenio Barba en donde dice que él aprendió a ser director a través de sus actores, porque todos los humanos somos diferentes y que un solo método no sirve para todos, que hay que aprender a entender a cada persona; y precisamente de esto último se trata Cara de fuego, y la vida: de entendernos. El director tiene que entender a sus actores y tratar de solventar todos los inconvenientes que se vayan presentando, para lograr un trabajo efectivo.

“En este trabajo quería que el actor fuera dueño de la obra y creo que eso se ve en la propuesta. Yo creo que mis actores están felices y disfrutando. También con este trabajo quería rendirle un homenaje a mi gremio de actores, que no existe un gremio unido, pero conozco a muchos actores que como yo soñamos con un país unido y donde los actores sean respetados”.

Cara de fuego se estrenó el pasado 26 de enero y estará en cartelera hasta este 4 de febrero. Las funciones son viernes a las 7:30 pm, sábados y domingos a las 7:00 pm, en la Sala Plural del Trasnocho Cultural. Las entradas están a la venta en las taquillas del recinto ubicado en Las Mercedes y a través de www.ticketmundo.com.


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