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Viernes, 19 de Octubre de 2018

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Economía

El 1 de octubre se celebró el Día Mundial del Café

Cafetaleros venezolanos defienden producir con alta calidad, aunque a mayores precios

Cafetaleros venezolanos defienden producir con alta calidad, aunque a mayores precios
Pedro Vicente Pérez (Fedeagro), Nelson Moreno (Abicaf) y el barista Gustavo Montenegro sostuvieron que el café es una bebida universalmente reconocida como lo es el agua - Fotos: Jonathan Lanza / Contrapunto
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  • Esteban Yepes
  • Jueves, 04 de Octubre de 2018 a las 1:13 p.m.

Representantes de Fedeagro, Abicaf y una academia de baristas estiman que la recuperación del sector y del consumo demandará entre cuatro y siete años con el acompañamiento necesario y sostenido del Estado

Representantes de la Confederación Nacional de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro), la Asociación Bolivariana de la Industria del Café (Abicaf) y de una reconocida academia nacional de baristas, apuestan por la recuperación de la producción, industrialización, comercialización nacional e internacional y del consumo del café venezolano, la cual estiman demandará entre cuatro y siete años, con el acompañamiento sostenido del Estado venezolano, y con inclinación al aumento de su calidad a expensas de mayores precios.

El 1 de octubre se celebró el Día Mundial del Café, ocasión que reunió este martes en una rueda de prensa al directivo de Fedeagro Pedro Vicente Pérez; al presidente de Abicaf Nelson Moreno, y al barista de la academia Pietro Carbone Espresso Gustavo Montenegro, quienes abordaron tópicos relacionados con la situación pasada, actual y futura de este rubro.

Un audiovisual sirvió de antesala al encuentro, que en su contenido hizo alusión al proverbio turco según el cual el café perfecto debe ser “negro como la noche, ardiente como el infierno, fuerte como el pecado y dulce como el amor”. Los expositores defendieron fervientemente la necesidad de promover la calidad del café nacional, que ninguno dijo preferirlo amargo.

Liberación de precios incentivan la producción

Según Pedro Vicente Pérez, uno de los mayores problemas que ha afectado al sector cafetalero en los últimos 20 años ha sido el de la rentabilidad. Indica que en este tiempo tanto productores como comerciantes han mermado la calidad del producto por ahorrar costos, situación que está en camino de superarse mediante la recuperación de la caficultura en general. Añade que por otra parte ha ocurrido una caída sostenida de la producción desde el año 1989. En efecto, aduce que hubo un pico en el año 1998 cuando en el país se produjo alrededor de 1 millón 300 mil quintales y hoy en día la cosecha ha registrado una producción de entre 600 mil y 700 mil quintales (no hay cifras oficiales).

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Pedro Vicente Pérez (Fedeagro)

“En conversaciones con el Gobierno hemos logrado liberar algunos de los precios del café, lo que está incentivando progresivamente la siembra y estimamos que este será el primer año cuando por fin vamos a lograr una mejor cosecha si las políticas son sostenidas, aunque todavía no vamos a suplir la demanda del mercado nacional porque el cultivo del café tarda entre cuatro o cinco años para poder regresar a sus niveles anteriores”, explicó.

Consultado sobre la dolarización del precio del café, respondió que lo primero que debe tenerse en cuenta es cuál dólar se tiene como referencia, si el oficial o el paralelo, y que hay que ubicar la cadena de producción y distribución en el tiempo y el mercado.

“Apenas la semana pasada iniciamos una cosecha con muy pocos inventarios. Como todo en la ley de la oferta y la demanda, lo poco que queda de café para torrefactar comenzó a aumentar de precio. Otros productos industriales distintos han sido dolarizados y otros no, y con el café ocurre que internacionalmente hay una tendencia hacia la baja del precio, que actualmente se ubica entre 110 y 120 dólares por saco. Internamente los costos del producto se incrementan en una aparente dolarización, pero eso no es así”, aseveró.

—¿Cuál ha sido la caída de la producción en los últimos años? En abril se anunció que faltaban siete años para que Venezuela estabilizara su producción y ahora se dice que se redujeron cuatro años. ¿Qué ha cambiado?

—En 1988 se produjeron alrededor de 1.763 quintales y en la temporada que recién terminó alrededor la producción fue de 600 mil quintales, lo que significa una disminución de casi 75%. La primera proyección o estimación es que se alcancen cerca de los 800 mil quintales, ya que falta contabilizar la producción andina, pero faltaría todavía agregar mucho café para suplir el mercado. Por otra parte, el nivel adquisitivo del consumidor ha disminuido severamente.

Entre cuatro y siete años deberíamos regresar a la misma producción de 1 millón 700 mil quintales y necesitamos llegar a los 2 millones para abastecer el mercado interno. Esto significa que año tras año tendremos que hacerlo todo bien, lo que a su vez implica que se mantengan los acuerdos de precios con el Gobierno y que se publiquen en Gaceta Oficial cuáles son los liberados y los populares, según la calidades especificadas.

Desde la mata hasta la taza: un proceso difícil y costoso

De otro lado, Nelson Moreno adujo que se está trabajando en la unificación de esfuerzos en toda la red y el sistema de producción y comercialización, “para que los venezolanos vuelvan a tener la calidad y las cantidades de café a las que estuvo acostumbrado”.

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Nelson Moreno (Abicaf)

Agregó: “En los últimos años hemos tenido problemas debido a la caída de la producción cafetalera y tenemos el compromiso de rescatarla, así como la calidad del producto. Venezuela fue el mayor país productor de café del mundo, incluso por encima de Colombia, Brasil, las naciones de Centroamérica y cualquier país del eje africano, y con el producto logró cancelar su deuda de la Federación y la Independencia en 1919. Como industriales hoy estamos comprometidos a producir, procesar, seleccionar y ofrecer al consumidor venezolano café de buena calidad”.

Apunta que si antes en el país coexistieron 12 industrias, ahora suman 60, más otras 60 de emprendedores, todas orientadas a la producción de café selecto y especial, cónsonas con la nueva onda y los estándares internacionales.

Refirió, sin embargo, que el sector industrial se ha visto en la necesidad de pagar mejores precios a los caficultores para superar las dificultades que imperaron en las décadas de los años 60 y 70, con el propósito de incrementar la producción en las fincas y haciendas, y mejorar la clasificación de los granos destinados al consumo en los centros urbanos. Asegura que se cuenta con 83 industrias torrefactoras comprometidas con abastecer no solo el mercado nacional, como no ha podido hacerlo en los últimos tres o cuatro años, y que el Estado ha entendido que “desde la mata hasta la taza hay un proceso difícil y costoso que nos enseña que sin producción no hay desarrollo de la caficultura”.

—¿Qué porcentaje del mercado cubren los productores nacionales?

—Entre 25 y 27.

—¿Y en qué porcentaje se ubica el consumo?

—Para la década de los 90 la producción de café estuvo en el orden de los 47 millones de kilos por año y hubo una capacidad de respuesta de parte del sector agrícola en diferentes etapas y en distintas zonas del país. Por razones que desconocemos, hubo un periodo donde el caficultor no tuvo el apoyo suficiente en términos de precios y los industriales generamos mucha documentación, proyectos y planes cafetaleros que se implementaron entre los años 1998 y 1999. Pero esos planes no se concretaron como fueron diseñados, como ocurrió en el año 2005.

Entonces el caficultor, desestimulado por los precios, porque fueron impuestas regulaciones severas que duraron hasta tres y cuatro años, como la famosa resolución del 30 por ciento libre y 70 por ciento regulado, prácticamente el café se comercializó al mismo precio y en cinco años absorbió toda la inflación que se generó entre el año 2005 y el 2012.

Luego los caficultores rompieron el vidrio de la crisis y retuvieron el café, el poco que tenían, y comenzaron a subir los precios hasta que no se les resolviera sus problemas de costo con la inflación galopante. Los industriales debimos enfrentar esta situación con alzas continuas de precios porque debíamos cancelar a los caficultores con precios por encima de lo publicado en la Gaceta Oficial. Aún estamos pagando un precio de entre 9 mil y 12 mil bolívares soberanos por un saco de 46 kilos, dependiendo de las clasificaciones y las calidades.

—¿En cuánto ha caído el consumo?

—Dada la tendencia de los precios y la poca capacidad adquisitiva del venezolano, la caída ha sido vertiginosa. Hace dos años una empresa que comercializaba 250 mil kilos, hoy vende 58 mil. Para otras empresas que abastecen a las cafeterías posiblemente la demanda ha sido menor y la producción para este sector ha decaído porque se le suman otros productos como el azúcar y la leche, y las máquinas de colado y la mano de obra especializada.

—¿Entonces la producción es insuficiente y el Gobierno liberó precios para unos sí y para otros no?

—Según la Gaceta Oficial, para los productores existen dos clases de café: por una parte el excelsior y el gourmet, crudo, tostado y molido, libre de precio, y el de calidad tipo 3, 4 y 5, que es el que se produce en cantidades menores y a los industriales se nos hace sumamente difícil conseguir para expender al público. En nuestra estructura de costos debemos sacrificarnos para satisfacer el consumo de los centros comunales y los Clap.

—¿Cuánto, en definitiva, cuesta un kilo de café?

—Acordado y regulado está en 120 bolívares soberanos el kilo del tipo 5, pero el tipo 3, llamado Premium, está en otro nivel de precios según su calidad. El del tipo 1 y 2 es el que ahora los productores mayormente ubican en el mercado por razones de rentabilidad y es el mismo que se está preparando para la exportación. Vale acotar que a Venezuela, al regresar a ser miembro activo de la Organización Internacional del Café, se le ha establecido una cuota de exportación y para ello debe sacrificar parte del abastecimiento al mercado interno para seguir siendo un país exportador. En eso la Corporación Venezolana del Café ha jugado un rol importante, al rescatar nuestra presencia y participación los convenios internacionales, de los cuales se nos había excluido por incumplimiento de cuotas.

Por nuestra parte, los industriales no queremos tener conflicto conflictos con los organismos del Estado y nuestro deseo es que nos dejen trabajar tranquilos para abastecer el merado nacional.

—¿Cuánto producen las empresas del Estado?

—No tenemos cifras, pero entendemos que posee una capacidad instalada industrial de entre 78 y 80 por ciento nacional con las empresas Fama de América, Café Madrid, Café El Peñón y Café Venezuela, que sabemos que permanecen activas y se están recuperando gracias a la incorporación de las Pyme y emprendedores nacionales.

—¿En cuánto estima debe ser el costo de un café popular en barra?

—El guayoyo y el negro, sin leche ni azúcar, no debería costar más de 10 bolívares soberanos, equivalentes a 7 gramos de café.

Los baristas en defensa de la calidad de la taza

Por su parte Gustavo Montenegro, barista certificado internacionalmente y representante de la academia Pietro Carbone, explicó que si no se tiene una buena clasificación de granos y su adecuado procesamiento, jamás podrá hablarse de la buena calidad de la taza de café. Adujo que todos los granos deben estar maduros, y que en un kilo tan solo una pepita verde llamada cereza, puede dañar por completo la calidad de la taza.

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Gustavo Montenegro (Academia Pietro Carbone Espresso)

“El café no es el mismo en nuestros días porque antes se trabajaba por estructura de clasificación del café verde. Ahora se comercializa el tipo B al mismo precio que el tipo A, porque no existe una producción continua. Por eso el café se compra directamente al productor y se contrata a un transportista para llevarlo al centro de consumo, lo cual garantiza un balance final entre lo ácido y lo dulce, y que el amargo sea lo último que se incorpore a la taza”, sentenció.

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