Lunes, 21 de Mayo de 2018

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El candidato independiente llenó la avenida Enrique Tejera de la capital de Carabobo

Bajo la lluvia de Valencia cerró su campaña el "pastor sopero" Javier Bertucci

Bajo la lluvia de Valencia cerró su campaña el
- Fotos: Anthony AsCer Aparicio - Contrapunto
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  • Luisa Salomón | @LuuSalomon
  • Jueves, 17 de Mayo de 2018 a las 11:15 a.m.

En la misma avenida que visitó el presidente Nicolás Maduro el día anterior, Javier Bertucci llenó al menos nueve cuadras de personas en su cierre de campaña, un acto masivo —como lo había prometido— en el estado que vio nacer su iglesia

El artículo 227 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela —que sigue vigente— establece que el presidente de la República debe ser venezolano por nacimiento, mayor de 30 años y de estado seglar.

Como punto final de una campaña de apenas 26 días para unas poco populares elecciones, Javier Bertucci anunció que después de ganar las elecciones retomará su liderazgo religioso y volverá como pastor el siguiente domingo.

"Después de ser electo presidente y de ser vestido como presidente, y que me den el poder, el próximo domingo este presidente vuelve a predicar", afirmó en su acto.

Para cumplir con la Constitución y poder entrar a la contienda presidencial, Bertucci se despojó de su rol como pastor de la Iglesia Maranatha y asumió el rol de candidato en una campaña desigual, en la que quizá el principal enemigo —aún por encima del mandatario Nicolás Maduro— es la abstención.

La carga religiosa ha sido una constante en su campaña. Pudo renunciar a ser pastor, pero no a su rebaño, que son los principales multiplicadores de su mensaje: "los esperanzadores".

Sin embargo, Bertucci confirmó que temas sociales —polémicos para los religiosos— no serían tabú para su gobierno. Sus creencias no se interpondrían en su gobierno, afirmó. El matrimonio igualitario y la despenalización del aborto podrían ir a referéndum, prometió, y no se interpondrá en lo que decidan los venezolanos.

Este 16 de mayo, en el cierre de campaña, retomó sus inicios: "Seré un presidente pastor para los venezolanos".

¿Pudiera hacerlo sin violar la Constitución? Bertucci no dijo que volvería a tomar el liderazgo de la iglesia Maranatha, por lo que pareciera que intentará volver a predicar solo como pastor y no dentro de la estructura de su iglesia.

Si en un Estado laico los presidentes venezolanos —de antes y ahora— van a misa y se acompañan con sacerdotes en sus actos, y la oposición llama a las iglesias católicas como medida de protesta, Bertucci puede que intente hacer lo mismo.

Horas de espera por él y la sopa

La jornada de este miércoles empezó a mediodía. Como lo prometió Bertucci, fue un gran despliegue, más ambicioso que el de actos anteriores: siete sectores de toldos con alimentos, medicinas, barberos, colchones inflables para los niños.


Tres pantallas —ubicadas cada tres cuadras— replicaban los mensajes para todos los presentes.

En la tarima principal figuraron actores y cantantes, y sonaron ritmos urbanos con letras cristianas. Todo un despliegue. Se mostró la visión de Bertucci de la historia de Venezuela en el socialismo recreada por los voluntarios de la iglesia, una dramatización que mostró a un país golpeado entre los abusos de un gobierno y una oposición que, halando cada uno para su lado, terminaron por destruirlo. El mensaje de Bertucci, afirman, salvará de nuevo a Venezuela.

Toda la avenida estuvo llena de personas —por seguirlo o por las sopas, o por ambas—, justo en la misma avenida que el día anterior había visitado el presidente Nicolás Maduro.

Carabobo es la cuna de la iglesia Maranatha, el bastión de Bertucci, organización religiosa que respondió con una masiva asistencia a pesar de ser el estado con uno de los gobernadores más carismáticos del chavismo: Rafael Lacava.

Como se esperaba, las estrellas fueron las 100 mil sopas para distribuir en 1,4 kilómetros de la avenida Enrique Tejera de Valencia, la ciudad a la que pertenece su iglesia.

Pero el alimento se tardó. La línea de fuego —como llaman el sector en que cocinan las sopas— estaba en la avenida La Romana —lejos de la actividad— por cuestiones logísticas: eran 30 pipotes de unos 100 litros de capacidad en promedio para repartir en los dispares envases que lleva la gente.

Desde los "tupper endógenos" que son los potes de comida china hasta botellas de refresco cortadas a la mitad, nuevamente las zonas con más filas de asistentes fueron las de las sopas.

Había inquietud. Mucho calor, mucha humedad. El sol quemaba y no había suficiente agua para calmar la sed y el cansancio, pero la sopa era gratis y eso parecía suficiente, por el momento.

Las sopas que entregan en las zonas populares lo hicieron popular también a él, un pastor que ingresó al terreno político como una incógnita más allá de sus carismáticos mensajes en un programa televisivo evangélico.

"El pastor sopero" lo bautizaron, y él decidió quedarse con ese mote.

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Un enviado del cielo para un país en crisis

Pero entonces el candidato pastor decidió que después del 20 de mayo será el pastor presidente. Volverá a atender a su rebaño de forma directa, retomará los oficios religiosos.

Y para muchos —no solo para sus feligreses— mientras haya buen gobierno, no importa el Estado laico.

Alexandra Briceño tenía cuatro horas en cola por un par de sopas: una para ella y una para su hija que cargaba en brazos.

Llegó desde Morón con uno de los transportes que movilizó la campaña del pastor, sobre quien había escuchado hacía años, pero ella solo logró ponerle rostro al nombre Bertucci durante la campaña.

"Desde el momento en que lo vi me di cuenta de que es una buena persona", contó. Hace un par de años, mucho antes de este escenario político, en medio de una oleada de protestas su vecina se quedaba sin instancias a las que acudir para que le consiguieran medicamentos anticonvulsivos. Hasta al Palacio de Miraflores fue a parar, sin obtener respuesta. Fue la iglesia Maranatha la que le dio las medicinas.

"La gente tiene que saber lo que él ha hecho. Y eso fue antes de todo esto", agregó. Confía en su palabra de pastor para rescatar al país de la crisis que separó a su familia e hizo al padre de su hija cruzar la frontera hacia Colombia, desde donde le manda el dinero que obtiene como albañil para ayudar a mantenerlas.

En una línea que ya parece más que conocida por los venezolanos, el candidato Bertucci se comparó con el Libertador Simón Bolívar, el elegido para rescatar a Venezuela de esta crisis.

A las 5:00 pm llegó para dirigirse a los asistentes, a quienes cautivó con su ya conocido carisma demostrado en las pantallas televisivas.

"No contaron con la oración de un pueblo que se levantó y dijo 'no más'. Dios es el que pone y Dios es el que quita presidentes. El cielo ya decidió, y este domingo le toca al pueblo venezolano aliarse con el cielo para ejecutar el cambio que todos queremos", afirmó Bertucci durante su acto.

Y, aunque suene a discurso ya repetido por el gobierno, así lo ven sus seguidores.

María Pinto, enfermera, forma parte de El Evangelio Cambia desde hace 10 años, una actividad voluntaria que combina con sus labores de enfermera de quirófano en el Hospital Central "para el servicio primeramente a Dios. Esta es una obra hermosa, grande, maravillosa, y lo hacemos con mucho amor".

"Yo estoy segura de que Dios ya ha colocado a este hombre en la presidencia, es el amor de Dios en cada corazón (...) Es el hombre que Dios escogió para mi nación Venezuela", aseguró.

Una derrota de Bertucci es lo más probable, según las encuestas. Se espera que la noche del domingo el Consejo Nacional Electoral proclame como ganador al presidente Nicolás Maduro y, presumiblemente, el segundo lugar será del exgobernador Henri Falcón.

Pero el pastor le agarró gusto al ruedo y ya aseguró que seguirá en la política después de esta contienda; sus voluntarios se comprometen a seguirlo.

"Seguimos adelante con el movimiento porque no somos de los que retrocedemos. Nosotros avanzamos, todo lo hacemos porque amamos a Dios", sentenció Pinto.

Un solo año pide el pastor sopero y aspirante a presidente para rescatar la economía, lograr el retorno de los emigrantes. Solo dos semanas para recibir la ayuda humanitaria de Estados Unidos y la Unión Europea. Y los votos de todos para poder lograrlo.

Bertucci cerró su campaña al atardecer, bajo la lluvia del cielo en el que asegura que ya fue electo y con su propio aguacero de promesas que arrancaron aplausos y vítores en la multitud.

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