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Martes, 26 de Septiembre de 2017

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Economía

En panaderías los precios del "negrito" son cuatro veces mayores

Aunque usted no lo crea: de la venta de café callejero todavía se puede vivir en Venezuela

Aunque usted no lo crea: de la venta de café callejero todavía se puede vivir en Venezuela
- Foto: Jonathan Lanza
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  • Manuel Corro | @axelcorro
  • Martes, 12 de Septiembre de 2017 a las 9:40 a.m.

Dedicarse a vender una de las bebidas no alcohólicas más consumidas por los venezolanos puede generar hasta más de cuatro salarios mínimos en un mes

Al menos tres trayectos de 2 kilómetros cada uno, entre Plaza Venezuela y Chacaíto, realiza diariamente Cruz Alberto Lemo. Para poder vender todo su café está obligado a caminar de punta a punta el bulevar de Sabana Grande. Su jornada se inicia a las 9:00 am y termina a las 9:00 pm.

A las 8:30 am ya tiene listos los primeros tres termos con los que comienza el recorrido. La ubicación de su apartamento, en un conjunto residencial de la Gran Misión Vivienda Venezuela, en la avenida Libertador, le permite llegar rápido y a tiempo a su empleo informal.

Desde este año, las ventas de Lemo no son las mismas que cuando empezó hace siete años. "Tengo cinco termos, aunque dos ya me están fallando; antes no había problema con eso, pero ahora tardo más tiempo en vender el cafecito. Una vez por hora debo subir a mi casa a calentar lo que no he vendido para volver a salir, y así la gente se lo puede tomar calientico", dijo.

Foto: Jonathan Lanza

El café pequeño en el carrito ambulante de Lemo cuesta 500 bolívares, el mediano se ofrece en Bs 1.200, mientras que el grande lo despacha en 2 mil bolívares. De cada termo salen 35 vasos de los que se venden en 500 bolívares. Si los vende, asegura los primeros 20 mil bolívares del día, con los que recupera los 10 mil bolívares que invierte diariamente.

Hasta este lunes, el kilo de café –bachaqueado– rondaba los 30 mil bolívares, el kilo de azúcar unos 17 mil bolívares; el paquete de vasos varía entre 2 mil y 3 mil bolívares.

"Yo antes trabajaba en una empresa como encargado de mantenimiento. Desde que renuncié me puse a vender café porque me di cuenta de que, pese a todo, hago hasta tres veces más de lo que puedo percibir como empleado de cualquier empresa", contó Lemo, quien por día laborado gana 50 mil bolívares.

Con un mes completo de trabajo –descansando los fines de semana– Lemo gana Bs 1.100.000; un ingreso superior al salario mínimo integral que, con el reciente incremento, quedó en Bs 325.544 mensuales.

A Geraldine Morillo no lo hace falta caminar para obtener los ingresos que le permitan mantenerse y darle lo necesario a su hija de dos años. En Chacaíto, a pocas cuadras del Metro, está su punto de venta.

Morillo vive en Propatria. Para poder vender el que será primer café del día de muchos de sus clientes, debe pararse a las 5:00 am. El horario de trabajo que se fijó es de 7:00 am y hasta las 4:00 pm, hora en la que termina de vender sus tres termos.

Foto: Jonathan Lanza

"En las mañanas se vende mejor", asegura. Sin embargo, "a veces no puedo estar tan temprano, y llego al mediodía para tratar de aprovechar las ventas de la tarde". Entre las 4:30 pm y 6:00 pm son las mejores horas: "La que la gente busca su cafecito".

Morillo no está sola en la zona; competencia es lo que sobra. Alrededor de ella hay, al menos, otros ochos cafeteros que ofrecen el "negrito".

"Yo confío en mi sabor. Mucha gente sabe que mi café es uno de los mejores de por aquí", comenta segura de lo que dice, mientras atiende rápidamente a uno de sus clientes. Cuando se le acerca un comprador, la sonrisa de Morillo es inmediata. El café pequeño lo ofrece a 400 bolívares, el grande lo vende en Bs 800. Diariamente Morillo percibe 40 mil bolívares.

Sus ingresos no se comparan con los del señor Freddy Bayona.

En el puesto de Bayona es posible tomarse un café por 200 bolívares; el vaso más grande sale en Bs 500. Aunque evita decir cuánto gana al final de cada jornada, es el cafetero que más vende en Chacaíto. En pocos minutos, mientras hablaba con el equipo de Contrapunto, vendió los últimos cuatro cafés que quedaban en su termo.

Foto: Jonathan Lanza

El café en panaderías se enfría

De la venta del café no todo el mundo puede vivir. Al menos, no las panaderías. En estos establecimientos la realidad es muy distinta de la de los cafeteros de la calle. Pasan horas sin que nadie se acerque a tomarse un "negrito".

"Aquí cuesta para que se venda medio kilo de café. Hay veces que queda ahí, sin que nadie se lo tome", dijo el encargado de una panadería en Chacao.

El costo es la razón de las bajas ventas en estos comercios. Sus precios son hasta cuatro veces mayores que los de los cafeteros de la calle.

Foto: Rafael Briceño

Un vaso pequeño se comercializa entre Bs 2 mil y 2.500 bolívares en panaderías. El "café grande" se cotiza en 3 mil y 4 mil bolívares.

Los panaderos alegan que el tipo de café y la calidad que se logra a través de las máquinas con las que cuentan es muy superior a cualquier otro. Los cafeteros de la calle, por su parte, dicen que su "negrito" no solo es económico, sino que, además, es muy sabroso. Finalmente, es el consumidor quien decide.

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http://www.contrapunto.com/noticia/suspiros-y-galletas-dulce-antojo-coloniero-103816/