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Martes, 26 de Septiembre de 2017

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La Sociedad Venezolana de Infectología advierte que aumenta la resistencia bacteriana

En las farmacias de Venezuela no saben si reír o llorar cuando alguien pide un antibiótico

En las farmacias de Venezuela no saben si reír o llorar cuando alguien pide un antibiótico
- Foto: Ernesto García
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  • Vanessa Davies
  • Miércoles, 13 de Septiembre de 2017 a las 10:41 a.m.

La escasez de antimicrobianos sigue siendo uno de los grandes problemas de la salud en Venezuela. Y los pocos que se consiguen cuestan tanto, que es como si no estuvieran. La sultamicilina volvió, pero a 139 mil bolívares una cajita de 8 pastillas

Cuesta acostumbrarse a escuchar tantos “no” tan seguidos. Mucho más, si son medicamentos. Y peor aún, si se trata de una medicina básica para la vida moderna: el antibiótico. Pero en Venezuela, por estos tiempos, abundan las negativas. La sola palabra antibiótico causa risa en algunos dependientes de farmacias. Preguntar por la ciprofloxacina, por ejemplo, es como contar un mal chiste. A veces parece que el farmaceuta, obligado a contestar, no sabe si reír o llorar.

Primera farmacia: Hay, pero… ¿a qué precios?

En esta farmacia del centro-este Caracas había “alguito” en los estantes. El encargado mostró su arsenal antimicrobiano: amoxicilina en suspensión, amoxicilina en tabletas y sultamicilina. “Llegan, pero no en las cantidades requeridas ni con la frecuencia que necesitamos”, contó. Según sus estimaciones, 8 de cada 10 personas que ingresan a este local solicitan un antibiótico. “Ya piden el que sea, no el que necesitan realmente”, comenta, no sin cierta preocupación.

-¿Y los precios?

La respuesta fue una risa sardónica. Una caja de sultamicilina, que contiene ocho tabletas de 750 miligramos cada una, cuesta 139 mil bolívares.

-¿139 mil bolívares???????

-Sí.

Una caja de Amoxival, con 20 tabletas de 875 miligramos cada una, se consigue en 16.500 bolívares. Es lo que hay.

Una muchacha pregunta si hay cefadroxilo. ¿La respuesta? Otro no. “No lo hay en ninguna parte”, refirió. “Me toca seguir buscando”. Y sigue su camino.

Segunda farmacia: “¿Antibióticos? Jajajajajajaja”

Gente comprando chucherías, gente buscando vitaminas, gente preguntando por medicinas que no hay… En esta farmacia, también caraqueña, había compradores para todos los gustos.

-Estamos haciendo un trabajo sobre los antibióticos…

-¿Antibióticos? Jajajajajajajaja. No hay. No hay ninguno.

-¿Nada de nada?

-Nada. Ni uno.

Tercera farmacia: “Ninguno”

En esta farmacia sobraban malas caras de los compradores y faltaban medicamentos. Ni siquiera la amabilidad de los farmaceutas podía suavizar el impacto de tantas negativas seguidas.

-¿Qué antibióticos tienes?

-Ninguno.

-¿Desde cuándo?

-Desde hace tiempo.

-¿Pero ninguno?

-Ninguno.

-¿Penicilina? ¿Ciprofloxacina?

-Ninguno.

El diagnóstico: enfermos de escasez

Freddy Ceballos, presidente de la Federación Farmacéutica Venezolana, calcula que la escasez de antibióticos en el país se ubica en 85% o más.

En agosto pasado, la Sociedad Venezolana de Infectología publicó un comunicado -dirigido a las autoridades del país- en el cual advierte que la falta de antimicrobianos pone en riesgo la vida de la población; además, aumenta la resistencia bacteriana, porque al no tener los tratamientos completos o los realmente indicados los microbios no mueren del todo, sino que aprenden a defenderse de los medicamentos.

"Hemos venido denunciando la falta de antibióticos para el tratamiento de enfermedades producidas por bacterias, algunas muy graves que ameritan antibióticos específicos y que, si de alguna manera no colocamos el adecuado se aumenta la probabilidad de muerte de los pacientes y se facilita la resistencia bacteriana, drogas antivirales para el tratamiento de infecciones virales severas como encefalitis y herpes zoster y otras", refiere el pronunciamiento.

Cada día hay una solicitud, una lágrima, un reclamo porque un paciente necesita un antibiótico y no lo consigue o no tiene dinero para comprarlo. A Luis Alejandro Cruz Carrillo le pidieron 30 ampollas de meropenem para poder operarlo de una afección urológica. Este lunes, Luisa Vallejo tocó las puertas de una organización política, desesperada porque Carrillo debe operarse, cada ampolla de meropenem cuesta 80 mil bolívares "y no los tengo". Instituciones del Estado, según contó Vallejo, no le han dicho sí, ni no. Como Carrillo, como Vallejo, son centenares de venezolanos los que requieren un antimicrobiano y deben aceptar que no lo hay.

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